Por Gustavo De [email protected]
Estas aberraciones ocurrieron en todos los centros clandestinos y no clandestinos que funcionaron en el país, Mendoza no fue la excepción. El temible D2, que funcionó en el Palacio Policial, fue quizás el peor escenario.
Otra forma de tortura durante la última dictadura: el ataque sexual
No les importó nada, absolutamente nada. Claro, los valientes soldados de la causa a la que llamaban Proceso de Reorganización Nacional la tenían fácil. El único esfuerzo que tenían que hacer era bajarse los pantalones... y violar. Se ve que no tenían aptitudes para satisfacer sus apetencias sexuales de otra manera. Ellos, que eran tan valientes...
Esos cuerpos y esas vidas que ellos tenían a disposición estaban con los ojos vendados, las manos atadas y desnudos o semidesnudos. Los verdugos, asquerosos, no tenían miramientos y ni siquiera se fijaban en que las mujeres y los hombres que ellos tenían secuestrados ilegalmente estaban heridos, lastimados, sucios, desnutridos y malolientes. Les daba lo mismo. Y si no saciaban sus instintos perversos con las mujeres, los ataques sexuales los reiteraban con los hombres.
Estas aberraciones ocurrieron en todos los centros clandestinos y no clandestinos que funcionaron en el país durante la última dictadura cívico-militar. Mendoza no fue la excepción, por supuesto y el temible D2, que funcionó en el Palacio Policial, fue quizás el peor escenario para ello.
Precisamente los hechos sucedidos en los siniestros calabozos de Peltier y Belgrano son parte importante del Megajuicio o Juicio a los Jueces que tiene lugar por estos días en la provincia.
Por esa violaciones mencionadas en los primeros párrafos de esta nota hay acusados y hay imputados, que no sólo violaron. También, privaron de libertad, torturaron, vejaron, juzgaron, mataron y desaparecieron a personas.
Nada más con escuchar la lectura de las acusaciones por parte de la Fiscalía uno se conmueve. Imagínense cuando comience la ronda de testimonios.
Lo cierto es que las violaciones antes eran consideradas “hechos eventuales” y por lo tanto prescribían. Pero, desde 2010, al comprobarse que el ataque a la integridad sexual de las personas se trataba de una práctica sistemática, las violaciones pasaron a ser consideradas como otro delito de lesa humanidad.
En Mendoza, en el actual juicio –el cuarto que se realiza en la provincia por los hechos sucedidos durante la dictadura– es la primera vez que se juzgan violaciones, de las que hubo responsables que fueron protagonistas directos y también hubo quienes aprobaron, consintieron o miraron para otro lado y no hicieron nada por evitarlo.
Han transcurrido cinco audiencias ya del Megajuicio en el que están imputados, de diferentes delitos, ex personal de las fuerzas de seguridad –policial y militar– y ex jueces. La semana que viene, cuando se realice una nueva audiencia probablemente el equipo de fiscales termine con la lectura de las acusaciones.
Hasta ahora, como dato saliente o novedoso, se ha escuchado el tema de las violaciones en el que están involucrados algunos ex policías del D2. Ya en los juicios anteriores hubo unos cuantos testimonios que refirieron aquellos hechos terribles . Con mucha valentía mujeres que fueron víctimas de esas vejaciones contaron lo que vivieron y señalaron, incluso, a sus verdugos. Justamente dos de ellos, que están siendo juzgados hoy, están detenidos tras haber sido reconocidos.
No puede quedar en el olvido e impune aquello que pasó tres décadas atrás. Por eso, cuán cierto es eso de memoria, verdad y justicia.

