Mendoza Jueves, 24 de mayo de 2018

Multa de $50.600 por los buzos de egresados: bronca del Normal y la DGE

El colegio y la DGE exigirán que quede sin efecto la infracción, ya que los alumnos nunca ingresaron al establecimiento.

Cachorros al borde de la mayoría de edad; demasiado jóvenes para medir y tomar sus propias decisiones, demasiado grandes para ponerlos bajo control con un gesto feroz o un ademán de autoridad; efervescentes, apasionados, curiosos, fáciles a las tentaciones y a la transgresión, animados por una interminable previa de fiesta, música y alcohol que termina en los colegios sin haber pegado un ojo.

Así son las ya tradicionales presentaciones de lo buzos escolares en los colegios secundarios, las que a veces se pasan de rango y encallan en el descontrol, con hechos violentos y preocupantes, como ocurrió en abril pasado en una escuela de Tunuyán, en la que quemaron remeras y una cruz, además de generar destrozos.

No fue el caso del jueves, que tuvo otros condimentos y un hecho inesperado.

Los alumnos de una división de quinto año de la Escuela Normal Tomás Godoy Cruz llegaron para presentar sus nuevos buzos y, como es habitual, se dejaron llevar por esa alegría teen que tanto cuesta contener.

En la puerta del colegio no tuvieron mejor idea que cortar la transitadísima esquina de Rivadavia y Patricias Mendocinas, epicentro de líneas de micros y de alta circulación vehicular.

Allí, con desatada efusividad, adornada con banderas, papel picado, polvos de colores, globos y pirotecnia lista para disparar, festejaron a lo grande hasta que llegaron los preventores de la Municipalidad de Mendoza.

La emotiva celebración terminó costando un alto precio. Código de Convivencia en mano, los agentes municipales les labraron una multa de $50.600.

La sanción, sin embargo, no recayó sobre los estudiantes, tampoco sobre el pequeño grupo de padres que había tomado la cruzada y el riesgo de acompañar a los chicos.

El Municipio, que informó oficialmente de los sucedido y de la sanción a través de un comunicado, le aplicó la multa a la Escuela Normal, ya que quienes cortaban son alumnos del establecimiento.

Bronca en el Normal y la DGE

El acta labrada no tiene antecedentes respecto de este tipo de festejos. Por primera vez la Comuna multa un corte de calle realizado por adolescentes.

Desde el colegio y la Dirección General de Escuelas pusieron en el grito en el cielo. Aseguran que no tienen nada que ver porque los alumnos no ingresaron a la escuela.

Es más, la DGE hará el descargo junto con la Normal ante las autoridades municipales, para exigir que la multa de $50.600 quede sin efecto.

Desde la repartición recalcaron extraoficialmente que no se puede culpar al colegio por lo que los estudiantes hacen en la calle.

La novedad puso en alerta a todos los secundarios de Capital, porque la fiesta de los buzos es ya una tradición arraigada en todas las escuelas públicas y privadas, no sólo del Nivel Medio sino también en el Primario, que sin embargo no tiene la previa festiva de los adolescentes.

Las autoridades de la DGE tratarán de evaluar la problemática y la repercusión, atentos además a que el gobierno de Capital se escuda en que ya advirtió el año pasado de que iba a multar.

Una moda que se hizo tradición

En los últimos 15 años, la fiesta del buzo de egresados vino para quedarse.

Los chicos incluso empiezan a encargar los buzos cuando están finalizando sexto grado en la primaria y cuando están culminando cuarto año en la secundaria.

La presentación se hace entre los meses de marzo y mayo. Previamente los alumnos señan los buzos meses antes y después los terminan de pagar, a veces del bolsillo de los padres, otras a partir de organizar ventas de tortas, empanadas y rifas en las mismas escuelas.

Arman o eligen los diseños y no son siempre los mismos aunque sean del mismo colegio. Es común que cada curso de quinto año haga su propio buzo.

Inclusive, al tradicional buzo ya se agregó la remera, que se ha empezado a pedir como un accesorio indispensable.

La tendencia se repite en la primaria y en algunos casos aislados, en algunos jardines de infantes las mamás ya están averiguando sobre el buzo y la remera para los más chiquitos ante la inminente promoción a la primaria.

El atuendo conmemorativo que a los más grandes se los ve lucir con orgullo por las calles de la ciudad tiene hoy un costo que va entre los $1.700 y los $2.000.

Negarle a un hijo el buzo de la promoción es tan grave, cruel y mal visto como impedirles que vayan a la cena anual de egresados, cualquiera sea esta, en un salón de fiestas o una casa.

Los presentaciones se realizan casi siempre en los colegios en horario escolar y participa toda la comunidad educativa.

Los más grandes llegan con sus buzos y en los patios, a veces con murgas y otras con música, bailan, corren con banderas y juegan mientras los docentes vigilan que no se salgan las cosas de control.

No siempre ocurre, pero es común que lleguen chicos borrachos al colegio, en un estado etílico que los pone bravos, violentos y destrozones.

Esto pasa porque la presentación de los buzos tiene una rigurosa previa la noche anterior, que se realiza en clubes, salones o casas de familia, y donde el alcohol es parte del menú.

Amanecidos y pasados de bebidas espirituosas, no todos llegan en sus cabales.

Así empiezan los problemas, los bancos rotos, alguna pelea y hasta algún directivo sopapeado, con la obligada intervención de la policía.

Más noticias