Dejan la vida en sus labores y es destacable. Unas 100 mujeres (van rotando) ayudan a construir un templo de 200 metros cuadrados de los testigos de Jehová (es una religión) en Dorrego, Guaymallén.
Laura Basani (36) y Pamela Cares (26) son de Buenos Aires y de Tucumán (ambas han venido con sus esposos), respectivamente y lucen sus cascos con mucho orgullo.
"Es un privilegio servir a nuestro Dios de esta manera. Es algo poco usual, pero poder mostrarle nuestro cariño a nuestros hermanos y a la gente de esta localidad para que puedan tener un lugar digno y seguro. Es el objetivo", señaló Basani.
Y añadió que "es hermosísimo y el día de la inauguración vamos a tener una emoción enorme".
Cares dijo: "Es hermoso participar en esto. Salimos a predicar, venimos a las reuniones tanto hombres como mujeres y esta es una faceta más. Es buenísimo dar una mano".
Sergio Garay e Ignacio Depetris, "ancianos" de la congregación (tienen mayor experiencia y las transmiten a las demás personas) explicaron detalles de la obra, que en poco tiempo estará terminada.
"Se está construyendo el Salón del Reino. Justamente el nombre se debe a que nosotros predicamos el reino de Dios. Hace aproximadamente un año empezamos con este proyecto por un tema de seguridad, porque el techo del lugar donde nos estamos reuniendo quedó averiado tras un temporal de piedra".
Amplió el concepto Garay (es productor de seguros). "Son entre 5 y 7 grupos de construcción que trabajan en Argentina y en Uruguay haciendo esta clase de salones de construcción rápida".
"Entre hombres y mujeres más o menos trabajan 50 por día. Consideramos que somos todos ministros religiosos y parte de esto es nuestra obra de adoración", señaló.
Depetris (viene desde Buenos Aires y es soltero), quien coordina la obra, opinó que "una vez que se coloque el techo en 5 semanas estaría terminado el templo. Estamos 8 horas por día y la jornada arranca con la lectura de la Biblia, se hace una adoración y se hacen las tareas".
Laura Basani, 36 años
"Todas tenemos nuestras familias y nuestros trabajos, pero separamos este tiempo y hacemos arreglos especiales para poder apoyar este servicio hermoso, que se hace de todo corazón. Es una emoción muy grande poder ver cómo va progresando la obra".
Pamela Cares, 26 años
"La verdad es que con voluntad y capacitación se puede hacer todo. Venimos sin experiencia y antes de realizar el trabajo te dicen cómo hay que hacerlo, qué riesgos hay y cómo podés asegurarte con los elementos de seguridad que existen".
Sergio Garay, 49 años
"A principios de semana muchas de las mujeres estaban armando las columnas, con los alambres y todo eso y estaban a full. Sólo basta que se les indique y aprenden muy rápido. Dentro del pueblo de Dios siempre se consideró a la mujer en un papel importante".
Ignacio Depetris, 38 años
"Las mujeres tienen muy buena predisposición y aprenden rápido. Hay tareas que las hacen mejor que los varones. En nuestro país no es muy común, pero quienes ven la obra pueden observar que hay chicas que están soldando y otras que levantan paredes".



