El terremoto del sábado 27 hizo que la placa Sudamericana "saltara" y toda la zona central del país y de Chile se movió varios centímetros.

Mendoza se corrió por el sismo

Por UNO

El fuer­te te­rre­mo­to del 27 de fe­bre­ro úl­ti­mo –con epi­cen­tro a po­cos ki­ló­me­trosde Con­cep­ción, en Chi­le– ge­ne­ró que la re­gión cen­tral de la Ar­gen­ti­na se des­pla­za­ra

va­rios cen­tí­me­tros ha­cia el oes­te. Nues­tra pro­vin­cia, por ejem­plo, se mo­vió en­tre 13 y

15 cen­tí­me­tros en aque­lla di­rec­ción, en tan­to que esa ciu­dad del ve­ci­no país, la más

afec­ta­da, lo hi­zo cer­ca de tres me­tros. Es­tos da­tos fue­ron cap­ta­dos por una red de

es­ta­cio­nes de GPS (sis­te­ma de po­si­cio­na­mien­to sa­te­li­tal) que co­men­zó a ins­ta­lar­se

en la re­gión ha­ce unos diez años.

Se­gún ex­pli­có Jor­ge Ba­rón, ti­tu­lar del ins­ti­tu­to de Ca­pa­ci­ta­ción Es­pe­cial y

De­sa­rro­llo de In­ge­nie­ría Asis­ti­da por Com­pu­ta­do­ra (CE­DIAC), de­pen­dien­te de la

UN­Cu­yo, el mo­vi­mien­to ha­cia el oes­te de to­da la re­gión "era es­pe­ra­ble, aun­que qui­zás

no tan­tos cen­tí­me­tros". Acla­ró a su vez que es­tos da­tos son pre­li­mi­na­res y que se irán

de­pu­ran­do con el pa­so de los días, y que for­man par­te de un in­for­me ela­bo­ra­do por

cien­tí­fi­cos de tres uni­ver­si­da­des de Es­ta­dos Uni­dos, el Ins­ti­tu­to Geo­grá­fi­co

Na­cio­nal y la Uni­ver­si­dad Na­cio­nal de Cu­yo.

El des­pla­za­mien­to ha­cia el oes­te que se dio en la zo­na cen­tral de Chi­le y

Ar­gen­ti­na pin­ta –se­gún se ex­pli­ca en el es­tu­dio– "una ima­gen más cla­ra so­bre el po­der

de­trás del te­rre­mo­to de 8,8 gra­dos en la es­ca­la de Rich­ter". Y no es pa­ra me­nos: la

ciu­dad de San­tia­go se mo­vió unos 27,9 cen­tí­me­tros ha­cia el su­roes­te; Con­cep­ción, ca­si

tres me­tros; Bue­nos Ai­res, Ba­hía Blan­ca y Mar del Pla­ta lo hi­cie­ron en­tre dos y cua­tro

cen­tí­me­tros. La zo­na nor­te de Neu­quén, en tan­to, se des­pla­zó 23,8 cen­tí­me­tros. Es­to es

así por­que am­bos sec­to­res se en­cuen­tran ca­si a la mis­ma al­tu­ra del epi­cen­tro del

te­rre­mo­to.

La ex­pli­ca­ción de Ba­rón res­pec­to de es­te fe­nó­me­no es sim­ple: "La pla­ca de Naz­ca

se es­tá me­tien­do por de­ba­jo de la Su­da­me­ri­ca­na. Ca­da una em­pu­ja en di­rec­cio­nes

opues­tas y por ello se acu­mu­la ten­sión, y, co­mo ocu­rrió ha­ce unos días, en al­gún mo­men­to

se pro­du­ce una ro­tu­ra y se li­be­ra ener­gía. Es de­cir, se pro­du­ce un des­pla­za­mien­to de

la lí­nea de unión en­tre las dos pla­cas y la Su­da­me­ri­ca­na se des­pla­za ha­cia el oes­te por

so­bre la de Naz­ca".

Los cien­tí­fi­cos sos­tie­nen que es­te des­pla­za­mien­to no se dio de ma­ne­ra uni­for­me,

por lo que "es de es­pe­rar que en los pró­xi­mos me­ses y años se dé un rea­co­mo­da­mien­to,

ge­ne­rán­do­se así pe­que­ños sis­mos". De to­das ma­ne­ras, dan ca­si por des­car­ta­do que en

Men­do­za se pro­duz­ca un mo­vi­mien­to sís­mi­co de la mag­ni­tud del ocu­rri­do días atrás en

Chi­le.

Una zo­na pe­li­gro­sa

La fric­ción per­ma­nen­te en­tre las pla­cas tec­tó­ni­cas de Naz­ca y Su­da­me­ri­ca­na

ori­gi­na una de las zo­nas sís­mi­cas más ac­ti­vas del pla­ne­ta, don­de se pro­du­cen cer­ca del

80% de los mo­vi­mien­tos te­lú­ri­cos a ni­vel glo­bal.

Se­gún el Ins­ti­tu­to de Geo­fí­si­ca de la Uni­ver­si­dad de Chi­le, la in­te­rac­ción

en­tre am­bas ma­sas pro­du­ce un sis­mo des­truc­tor ca­da diez años y unos 3.500 mo­vi­mien­tos

por año.

Si bien du­ran­te los años la fric­ción en­tre am­bas pla­cas ha ge­ne­ra­do tem­blo­res de

va­ria­das mag­ni­tu­des, el avan­ce de la tec­no­lo­gía y la in­ves­ti­ga­ción cien­tí­fi­ca ha

per­mi­ti­do en es­ta oca­sión rea­li­zar una me­di­ción pre­ci­sa so­bre las con­se­cuen­cias del

te­rre­mo­to de 8,8 gra­dos. Es­to ha si­do po­si­ble gra­cias a las es­ta­cio­nes de GPS

ins­ta­la­das en los úl­ti­mos años. "Es­ta­mos ope­ran­do seis y en po­co tiem­po más va­mos a

ins­ta­lar otras nue­ve. En Chi­le, en tan­to, hay en­tre 20 y 30 es­ta­cio­nes más", con­tó

Ba­rón.

Una de ellas se ha co­lo­ca­do en la ci­ma del ce­rro Acon­ca­gua y su in­for­ma­ción –aún no

dis­po­ni­ble– es de vi­tal im­por­tan­cia pa­ra los cien­tí­fi­cos. "Te­ne­mos mu­cho in­te­rés en

ver cuán­to y có­mo se mo­vió, pues Men­do­za se des­pla­zó unos 15 cen­tí­me­tros y San­tia­go,

27,9 cen­tí­me­tros. La di­fe­ren­cia se ha acu­mu­la­do en al­gún lu­gar, que po­dría ser el

Acon­ca­gua. Así po­dre­mos co­no­cer dón­de es­tán las zo­nas don­de se acu­mu­la más ener­gía",

afir­mó el ti­tu­lar del CE­DIAC.