Luciana Morá[email protected]
Las obras de conservación en la histórica Mansión Stoppel, de calle Emilio Civit, ya están al 30% y esta semana arrancaría de lleno la intervención civil, que estuvo demorada cinco meses por que la Municipalidad de Capital no aprobaba modificaciones hechas a los planos.
La herrería, celosías y carpinterías metálicas ya están casi listas, al igual que la docena de vitrales que, en paralelo, están siendo reparados también. Un friso muy especial, en lo más alto de la residencia, está además en pleno proceso de puesta en valor y es uno de los aspectos más particulares de la casona de más de 700 metros cuadrados cubiertos.
La puesta en valor de la Mansión Stoppel -construida en 1912- comenzó en marzo de este año. Los trabajos de conservación fueron muy intensos en esta primera etapa por una necesidad de organización del trabajo, que también incluye importantes obras estructurales en las que interviene la UTE (Unión Transitoria de Empresas) integrada por Sanco SA y Capsa SRL.
El arquitecto Franco Marchionni, miembro del equipo de conservación, explicó a UNO algunos detalles del proceso de restauración del friso ubicado casi en el techo del hall central: “Se hizo un trabajo de limpieza, consolidación de la pintura y un tratamiento químico que erradica las patologías existentes. Luego se ha hecho una protección hasta tanto se den las terminaciones”. Se trata de un fresco pintado sobre yeso en el que, al parecer, se utilizó temple (técnica de pintura característica de la Edad Media). El autor de la obra se desconoce. Miguel Ángel Marchionni, restaurador, remarcó que con la reparación de este friso “se revalorizará uno de los ámbitos más importantes de la casa: el hall de acceso central”.
También se avanzó en otros sectores de la casona. Se desmontaron piezas de yeso del frente y se fundieron y forjaron piezas de hierro faltantes.
El proyecto civilJorge Sanchís, accionista de la empresa Sanco SA, explicó que la demora de 5 meses en la obra civil se debió a un “problema de aprobación de planos municipales que ya se ha subsanado”. La semana que viene empezarían nuevamente con las tareas de remoción en la mansión y de construcción de las salas de exposición en el fondo del terreno. “La obra tiene dos componentes: una ampliación nueva que es en la parte de atrás y la refuncionalización de la casa con sus arreglos estructurales y demás”, subrayó el ingeniero civil.
Hasta ahora se han realizado sondeos de la estructura y estado del edificio. Esto dio lugar a plantear reformulaciones en toda la obra de consolidación y se realizaron algunos cambios en el proyecto que necesitaron la aprobación de la municipalidad.
“Las condiciones estructurales son muy buenas, lo que pasa es que es un sistema constructivo muy atípico, yo no lo había visto nunca, tampoco los especialistas que hemos consultado. Las lozas de hormigón, por ejemplo, fueron hechas con un emparrillado de alambre que no se usaba en esa época y no lo hemos visto en otro lado”, agregó el empresario.
El valorMás de $23 millones destinará la Provincia a la restauración de la casona. Esa inversión –cuestionada por algunos– hará que la mansión recupere su aspecto original, salvando una rara joya arquitectónica que es parte del Patrimonio Cultural de Mendoza desde hace 14 años.
Está pensado que una parte de la casa se utilice como museo y otra albergue las oficinas administrativas de la Fundación Carlos Alonso. En el fondo del terreno se construirán salas de exposición y habrá una muestra permanente de las obras del artista plástico Alonso.
Franco Marchionni destacó un aspecto único del valioso edificio: “Los remates artísticos de la fachada son absolutamente singulares. Creo que esa es la marca distintiva. Existe siempre una vuelta de tuerca, un giro singular de quienes la construyeron”.


