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Desde 1994, la comunidad huarpe guaytamari se dedica a difundir su cultura y tradición a través de diferentes actividades en la provincia y el país.
En total son 8 familias (50 personas) la que integran esta agrupación, que tiene un espacio físico de encuentro en el paraje San Alberto, en Uspallata, más precisamente en la ruta 149, km11. En este lugar cuentan con un predio de 37 hectáreas donde viven tres familias (cada una en su vivienda).
“Somos la primera comunidad organizada en Mendoza reconocida por el Instituto Nacional de Asuntos Indígenas y tenemos personería jurídica desde 1997”, explicó Liliana Claudia Herrera, cacique de la comunidad.
La mujer dijo que a partir de este reconocimiento comenzaron a promover y ayudar a que otros pueblos originarios se organizaran y comenzaran a trabajar de la misma manera, “promoviendo y haciendo valer los derechos de todos los pueblos originarios de Mendoza y el país”.
La comunidad guaytamari es cofundadora de la organización provincial Martina Chapanay, donde confluyen otros integrantes de pueblos originarios como mapuches, coyas, quechuas y tehuelches, entre otros.“Nuestra comunidad también es fundadora del Foro Nacional de la Cultura Familiar, donde confluyen pequeños productores y donde los pueblos indígenas tenemos una presencia importante. También estamos haciendo un trabajo enfocado en la educación, entre otras tareas que hacemos”, dijo Herrera.
Además, la comunidad coya realiza actividades con la finalidad de preservar su identidad. “Apoyamos a la comunidad huarpe y realizamos tareas en conjunto con el fin de transmitir la cultura de nuestros ancestros a los jóvenes. En ocasiones compartimos trabajos”, explicó Gabriela Céspedes, de la comunidad queyump.
Las actividadesEntre las tareas que realiza la comunidad huarpe figuran las charlas en escuelas y universidades, donde enseñan a los alumnos su cultura con el fin de mantenerla viva y también con el objetivo de recuperar parte de esa identidad que por diferentes razones, se fue perdiendo con los años.
“Estamos trabajando con la educación intercultural, que no sólo se relaciona con la lengua sino con la transmisión de los contenidos que tienen que ver con toda la cultura. La Ley Nacional de Educación dice que los pueblos orginarios tenemos derecho a recibir y a entregar nuestra educación”, señaló Herrera.
Destacó que cuentan con jóvenes que los representan en la Ley Audivisual y de Comunicación, y desde los años ’90 trabajan en actividades relacionadas con el turismo con identidad. Para lograrlo han trabajado en la recuperación simbólica huarpe, que se puede encontrar en las guardas que se graban en cerámicas y otros objetos. Todo se realiza con técnicas antiguas, tanto la cocción de los cacharros como los insumos que se utilizan para pintarlas (se usan óxidos naturales).
Cómo funcionanLa organización de esta comunidad no es similar a la de una organización civil. “Nuestro formato es circular. Ningún miembro es más importante que el otro más allá del rol que cumpla. Todos somos importantes”, aclara.
Las decisiones y la forma de ir desarrollando las tareas se hacen en forma conjunta. Para eso hay asambleas “todas las veces que una familia la necesite”, aunque siempre hay un encuentro ya determinado, por mes.

