Por Alejandra [email protected]
Hasta hace diez días, Alejandra Bustamante (34) conocía de memoria cómo se desarrollaba la abrumadora historia de la que era víctima desde que decidió separarse de su marido, hace más de tres años, y a pesar de las restricciones de acercamiento y de que ella lo denunciara más de 30 veces, él seguía maltratándola física, verbal y psicológicamente. Nada ni nadie lo frenaba. Sin embargo, la vuelta de página pareció llegar recién después de que esta tunuyanina hiciera pública su situación en un medio periodístico provincial, porque temía por su vida ante la falta de acciones y respuestas por parte del Estado.
Luego de corroborar que efectivamente había radicado más de 20 denuncias por violencia de género en la Comisaría 15 y otras tantas en la Fiscalía y el Juzgado, la Justicia tomó cartas en el asunto y su ex pareja, César Alberto Rulfo, quedó detenido varios días hasta que le fijaron una caución. Ahora, deberá afrontar las imputaciones dictaminadas por el juez de instrucción Oscar Balmes, por haber violado la prohibición de acercamiento, por amenazas y agresiones físicas en una causa que, según trascendió, estaría caratulada como “coacción agravada”.
“Él decía siempre: a mí nadie me va a hacer nada. Y terminé creyendo que tenía razón porque nadie ni nada lo frenaba. Estaba todo calmadito. Esto lo podrían haber hecho antes. Ahora hace diez días que estamos tranquilos, como en paz. Pero me queda la incertidumbre de cómo sigue todo mañana”, comentó Bustamante, luego de que su caso se hiciera público.
A partir de sus declaraciones a un medio en las que afirmó “temer por su vida”, los expedientes donde constaban sus denuncias fueron analizados y, a partir de ello se pidió la captura de su ex marido de 33 años, que estuvo alojado en la comisaría de Tunuyán y que llegó después al penal, donde podría regresar de acuerdo con cómo siga la causa. Ahora no puede acercarse a ella ni a sus hijos de 11, 7 y 6 años, y deberá someterse a un tratamiento psicológico a partir de lo que arrojaron las primeras pericias psiquiátricas.
“En una semana llegué a denunciarlo cinco veces. Hasta los mismos policías me preguntaban si no estaba harta de hacer eso. Yo trabajo para mantener a mis hijos y no me alcanzaba para nada más. La abogada que me iban a poner del Estado en enero me llamó recién en agosto”, relató esta mujer. En conversación con Diario UNO afirmó también que tuvo que cambiar de domicilios –porque él rompía vidrios o le pateaba las puertas– y de números telefónicos porque la acosaba con mensajes. También tuvo que enrejar su actual casa y mantiene un estricto control sobre los hijos.
“Ellos hasta salen de la escuela por otra puerta. Yo voy con ellos a todas partes, los miro hasta cuando van a jugar. Dios quiera que esto sea para bien y que tengan libertad para salir a la vereda. Cada vez que caía a llevárselos yo le tenía temor”, agregó. Varias veces Rulfo la habría maltratado delante de ellos cuando los buscaba, en su lugar de trabajo o en cualquier lugar público, a pesar de la restricción de acercamiento que ya tenía hacia ella.
“Cuando estábamos casados había mucha violencia y yo tenía mucho miedo, no tenía un trabajo independiente para poder irme con mis hijos y mantenerlos. Hasta que lo eché de la casa”, describió con respecto a la violencia a la que se vio expuesta en su matrimonio y que prosiguió por varios años más, hasta que se cansó y lo hizo público a fines de agosto.
►Denunciado. La ex pareja de Alejandra Bustamante estuvo preso en la Comisaría 15 de Tunuyán, hasta que le fijaron una caución y deberá afrontar cargos judiciales. Ahora no puede acercarse a la mujer ni a los tres hijos de 11, 7 y 6 años de edad.

