Por medio de este sistema las personas ancianas o con problemas de salud podrán comunicarse con un asistente que les brindará la ayuda necesaria

Llegaron brazaletes para urgencias domiciliarias

Por UNO

Lentamente algunas empresas en la Argentina, con extensión en Mendoza, comienzan a incorporar los sistemas de monitoreo electrónico para usos que exceden la vigilancia del hogar. Entre las nuevas prestaciones una de las que se destacan por el importante servicio que ofrece es el de la teleasistencia en personas que padecen alguna enfermedad o para ancianos que viven solos.

El sistema es muy simple y aunque varía dependiendo del prestador, consiste en un equipo especial conectado a la línea telefónica de la vivienda y un pulsador, en la mayoría de los casos en forma de brazalete resistente al agua, que puede activarse desde cualquier lugar de la casa y ponerse en contacto con un centro de atención, a la par de que emite mensajes a una red de contactos preestablecidos.

Originalmente usado para avisar cuando una vivienda era penetrada por delincuentes, ahora una prestación similar permite dar señales de auxilio ante una situación de salud delicada. En ese último caso funciona como un servicio más en empresas de medicina o dedicadas a la internación domiciliaria. Los prestadores cuentan con historial clínico del paciente, que se activa en caso de emergencia.

Parecido a los botones de alerta, aplicación que se popularizó con los recientes celulares, este dispositivo depende de un receptor. Al pulsarse el llamador del brazalete se realiza automáticamente una llamada que es atendida por un asistente con acceso a un expediente médico personal, necesario para saber cuál es la mejor ayuda a movilizar en caso de resolver un problema.

En la provincia por el momento, únicamente San Rafael cuenta el desembarco de una importante firma interesada en brindar esta prestación. El servicio ofrece amparo, evitando una institucionalización temprana o innecesaria de los adultos mayores. A su vez es un buen complemento para los servicios de asistencia presencial, en remplazo eventualmente de cuidadores.