Ana Laura Ferreyra (30) era cordobesa, trabajaba en un casino y también murió en el acto. Vivía en Godoy Cruz con una amiga y el hijo de 11 años, ambos sobrevivientes del accidente en Tunuyán.

Las otras víctimas que dejó el choque fatal de Armando Genco

Por UNO

Por Paola Alé[email protected]

Un día de campo, como cualquier otro, para Ana Laura Ferreyra (30), Gabriela Ruiz (32) y su hijo Francisco (11). Nada más. Pero nadie pensó que sería el último que compartirían. A las 9.40 del 18 de diciembre, el empresario Armando Genco impactó de frente con su moto contra el Ford Escort en el que viajaban y la vida de Ana Laura terminó. También se detuvo por un instante para Gabriela, que salió corporalmente ilesa del choque, pero no así su espíritu. Tras comprobar que su hijo estaba a salvo, comenzó otro calvario: comprender la muerte de su amiga. Ella y los padres de Ana Laura creen que se ha actuado injustamente, destacando desde los medios de prensa la muerte de Genco y soslayando la pérdida de la croupier cordobesa, “alegre, amante del básquet, buena amiga y excelente hija” que perdieron esa terrorífica mañana.

El padre de Ana Laura, Juan Carlos Ferreyra; la madre, Anahí Achával, y Gabriela, la testigo presencial de la tragedia, compartieron con UNO la dolorosa experiencia.

–¿Por qué Ana Laura vivía en Mendoza?Juan Carlos Ferreyra: –Cuando terminó su colegio se vino a vivir a Mendoza, ella jugaba al básquet, vino a jugar contra YPF y le gustó. Hizo amigas y se quiso quedar. Trabajó de moza y en dos casinos: Enjoy y Winland. Tenía tantos amigos, y eso lo pudimos ver en el sepelio. Vinieron desde Córdoba, y los que tenía acá. Dejó mucho dolor entre sus compañeros. Le gustaba mucho estar con sus amigos, mi hija hacía un culto de la amistad.

–¿Cómo era su hija?Anahí Achával: –Bastante tranquila, con mucho sentido del humor. Tal es así que para los amigos no era “Ana”, sino La Córdoba. No le gustaba tanto salir, sino compartir con ellos.

–¿Los visitaba seguido?A. A.: –Ella no podía tanto, por su trabajo, iba para las Fiestas, pero era tan frecuente nuestro diálogo telefónico (se le entrecorta la voz)... Hablábamos cosas tontas, cotidianas, como lo que no había conseguido en el súper. Voy a extrañar tanto todo eso...

–¿Con quién vivía?J. C. F.: –Con Gabriela, que es de Comodoro Rivadavia, ambas estaban sin familia en Mendoza y se hicieron entrañables amigas.

Gabriela Ruiz: –El día del accidente teníamos franco las dos. El anterior estuvimos en Tunuyán, comimos un asado y disfrutamos. Hacíamos lo de siempre, salir de paseo, ir al Parque, armábamos unos sanguchitos. La de ese día era una salida más.

–¿Les molestó que se destacara sólo la muerte del empresario Armando Genco?J.C.F.: –Claro que sí. El primer impacto fue ver “el accidente del empresario”. Fotos, notas, todo lo que tenía que ver con él, el gran empresario. Pero la otra persona no le importó a nadie, ni se la nombró.

G. R.: –Me dio mucha indignación esto. Yo estaba ahí, él provocó lo que sucedió, si él no valoraba su vida, menos podía valorar la de los demás. Se hubiera matado solo y no dejando familias destruidas. Esto es mucho dolor, congoja. Ana Laura no quería irse, tenía proyectos y sueños, trabajaba todos los días con esfuerzo.

–¿Sintieron que no se valoró la pérdida de Ana Laura?A.A.: –Para la opinión pública él era el único que hacía algo importante, mi hija no. Y lo que ella había hecho era importante para su vida.

J. C. F.: –Todo lo que se destacó es sobre Genco. Diario UNO levantó fotos de Facebook y les consultó a compañeros de trabajo, pero ningún otro medio lo hizo.

–Esto les da impotencia...

A. A.: – Sí, porque si él (por Genco) estuviera vivo debería estar preso. Si no estuviera preso, sería aún peor. A nosotros nos dolió que desde el Gobierno nacional, y provincial, enviaran condolencias por la muerte del empresario y que de nuestra hija nadie se acordara. Para nosotros él es un homicida. Nada nos va a aliviar este dolor, sólo saber que mi hija está bien, que está con su prima, con quien quería estar. Sólo saber que descansa en paz nos deja un poco de alivio.

La moto que venía de frente

El accidente en el que falleció la croupier Ana Laura Ferreyra, a raíz del impacto producido al chocar con la moto BMW del empresario automotor Armando Genco (54), sucedió en el kilómetro 3229 de la ruta 40, en Tunuyán.

Gabriela Ruiz, amiga de Ana Laura y principal testigo del accidente, contó a UNO que lo último que recuerda haber hablado con ella fue para destacar la “locura del hombre que conducía la moto. Venía de frente, pensamos ¿qué le pasa a este hombre, se quiere matar?”, luego, Gabriela recuerda un ruido y el shock. Lo que sucedió más tarde, le viene a la cabeza como una constante de imágenes teñidas por el caos: buscar a su hijo, comprobar que estaba herido, intentar hospitalizarlo y sospechar lo peor respecto de su amiga.

El velatorio de Ana fue en Tunuyán, donde amigos y sus padres, Juan Carlos Ferreyra y Anahí Achával, llegaron para despedirla. Tanto ellos como Gabriela han iniciado un juicio por homicidio culposo. Los representa el abogado penalista Facundo Enferri Reynals.

 Embed      
Los padres y Benito. La mascota que Ana les dejó. Dicen que la espera.
Los padres y Benito. La mascota que Ana les dejó. Dicen que la espera.
 Embed      
Sobrevivientes. Gabriela y Francisco, madre e hijo; el niño tiene quebraduras.
Sobrevivientes. Gabriela y Francisco, madre e hijo; el niño tiene quebraduras.
 Embed      
Ana Laura, la otra víctima del accidente donde falleció el empresario Armando Genco.
Ana Laura, la otra víctima del accidente donde falleció el empresario Armando Genco.