Cristina Fernández firmó el decreto que otorga el reconocimiento definitivo y le da la autonomía universitaria a esa casa de altos estudios. Habla el rector Francisco Piñón.

La Universidad de Congreso ya tiene aval presidencial

Por UNO

Por Carlos Herná[email protected]

Luego de cumplir con un extenso proceso de consolidación educativa, la Universidad de Congreso, con sedes en Mendoza y Córdoba, alcanzó el reconocimiento definitivo para funcionar como institución universitaria privada, dentro del régimen de la Ley de Educación Superior.

De este modo, el Poder Ejecutivo Nacional dio curso favorable a la presentación realizada por la Comisión Nacional de Evaluación y Acreditación Universitaria (Coneau), a partir de las evaluaciones correspondientes, y con el consentimiento del Ministerio de Educación de la Nación.

Entre los considerandos del decreto presidencial se destaca que la UCongreso “ha llevado a cabo un desarrollo académico e institucional acorde con los principios comprometidos implícitamente al momento de obtener la autorización provisoria para funcionar.”

Diario UNO entrevistó al rector, Francisco Pinón, sobre la actualidad de esa casa de estudios.

–¿Qué implica este reconocimiento definitivo?–La universidad comienza a funcionar con autonomía, es decir sin la fiscalización del Ministerio de Educación. Igualmente, toda carrera que ofrezca la universidad tiene que solicitar al ministerio la validez del título nacional y aspectos como la coherencia del plan de estudios, etcétera; después la responsabilidad es de uno para crear carreras, posgrados o definir áreas de investigación.

–¿Cómo ha sido el proceso?–En el 2009 se hizo la visita de los pares de la Coneau, con el antecedente de la autoevaluación que habíamos presentado desde la universidad, y constataron nuestra realidad y la de la sede que tenemos en Córdoba. De ese trabajo da cuenta el informe publicado por esa comisión en 2010. Con la evaluación externa positiva solicitamos la autorización definitiva. Lo que hace la Coneau es constatar que el nivel académico es bueno, que tiene procedimientos académicos normales, que las tareas de docencia, de investigación y de extensión o contacto con la comunidad están desarrolladas según los cánones que en la Argentina son considerados necesarios. Ya en 2012 la Coneau produjo un dictamen con recomendación favorable, y el 31 de marzo último tuvimos el honor de que la Presidenta nos entregara el decreto.

–¿Tiene la misma validez el título de quienes se graduaron antes del decreto de reconocimiento definitivo?–Desde que nace la universidad, con un decreto de autorización provisorio, los títulos son oficiales y con validez nacional. El Ministerio de Educación fiscalizaba, como está previsto, el desarrollo de la universidad para garantizar la formación. Para todos los graduados ahora se confirma, una vez más, el peso de la institución de la cual han egresado, cuyos títulos han sido válidos desde el primer momento.

–¿Tienen evaluaciones externas periódicamente?–Efectivamente, luego del último informe de 2010 tendremos una nueva evaluación en 2016. En el caso de los posgrados y de las carreras que se consideran de interés para la seguridad pública se requiere acreditación. Es decir, se constata que alcancen estándares de calidad mínimos definidos por el consejo de rectores de universidades nacionales y el consejo de rectores de las privadas. En nuestro caso se requiere acreditación en las carreras de Psicología y Arquitectura.

–¿Cuáles son los objetivos que tienen trazados en la Universidad de Congreso?–Nosotros somos la universidad más joven de Mendoza. Esta institución todavía está en la etapa de desarrollo, de crecimiento. Nosotros tenemos un primer desafío, que es extender la oferta de posgrados en las disciplinas en las que hoy tenemos carreras de grado. Es un proceso de acreditaciones, a partir de estudiar nuestras capacidades, posibilidades del medio. Tampoco tiene sentido en todos los casos tener las mismas ofertas de las otras universidades, ya que para beneficio de la población, nuestro desafío es la diversificación. También estamos explorando otras áreas disciplinares y algunas están diseñadas para ofrecer en los próximos meses y años.

–Además, están descentralizando la tarea educativa…–Nos hemos propuesto acercar la universidad a la gente. La Universidad de Congreso nace en Mendoza con decreto provisorio en 1994; a mediados de la primera década de 2000 se abrió una sede en Córdoba, y nosotros hemos generado en los últimos tiempos varias iniciativas. Lanzamos un proceso de formación de carreras a término por requerimientos locales, como es el caso de La Consulta, en el Valle de Uco, con las carreras de Contador y Abogacía. Instrumentamos becas de transporte y el viaje de los profesores y estamos evaluando abrir alguna otra carrera allí.

–¿Y están participando en un desarrollo universitario en la zona Este?–Esa es otra experiencia interesante, mediante un convenio con los municipios de San Martín, Junín y Santa Rosa. Estamos empezando a trabajar en un campus que compartimos con otras universidades, que nos permite aportar en conjunto la formación de los jóvenes con una oferta diversa. También estamos en San Juan ofreciendo algunas carreras de grado y desde el año pasado tenemos una Licenciatura en Ciencias de la Educación orientada en Gestión Institucional que está articulada para completar los estudios de quienes han hecho carreras equivalentes.

–¿Qué dificultades hallan en el ámbito universitario?–Yo creo que los límites están dados por el factor económico. Por eso nos hemos propuesto darle a la universidad mayor amplitud social. No queremos que la cuota sea un obstáculo, por eso, además de un valor bajo tenemos convenios con alumnos becados en forma total y parcial. Se produce un encuentro rico y creativo al tener universitarios de primera generación e hijos de universitarios. Aprenden unos de otros y queremos que siga así.

Un fuerte apoyo a todas las ingenierías

–La mayoría sigue apostando por las carreras tradicionales…–Es así. En general encontramos que la primera demanda de los aspirantes a ingresar es sobre las carreras más tradicionales. Entonces, hay que dar un primer paso, instalarse, y después ver qué otras capacidades pueden dar al egresado un perfil importante y que sirva para el mundo del trabajo. En las últimas décadas, casi en cualquier campo, se han ido sumando determinados procesos tecnológicos, de conocimiento de sistemas, que cada vez demandan mayor formación. El tránsito por la universidad, por aprendizajes organizados y sistematizados, pasa a ser fundamental para la población. Ahora hay una diferencia enorme de cantidad de gente en el mundo que accede, pero debemos seguir avanzando para que la universidad sea más cercana para todos. Aunque todavía hay roles profesionales que están más claros para el imaginario.

–¿Hace falta una mayor promoción por parte del Estado de determinadas carreras? –En los últimos años el Estado ha hecho un esfuerzo para desarrollar el plan FINES para terminar el secundario. Se nota que hay mucha gente que terminó de esa manera sus estudios y llega a las puertas de la universidad. El otro desafío es cómo se hace para que la gente descubra cuáles son las necesidades del futuro para estar mejor. El apoyo que se le ha dado a la formación en ingenierías es interesante. Hay que producir un cambio cultural, porque todavía, según las estadísticas, están bastante más instaladas las carreras tradicionales.

El ambiente, un compromiso que se afirmó con la visita de Al Gore

–La UCongreso ha puesto foco en la problemática ambiental. Cuéntenos…–La universidad tiene una tarea de formación, investigación o producción de conocimiento y una tarea de extensión, de comunicación con la sociedad. A principios del siglo pasado predominaba la idea de que la ciencia traería el progreso y el mundo iba a ser mejor. Las guerras posteriores alteraron esa idea optimista y hoy tenemos la certidumbre negativa del tema del cambio climático. La propia acción del hombre y de la mujer sobre el planeta pone en riesgo el desarrollo del mismo. La crisis medioambiental a futuro genera un horizonte de preocupación.

–¿Cuál es el rol de la universidad en este contexto?–Es muy importante en ese terreno la producción de conocimiento. Nosotros tenemos una carrera en Gestión Ambiental, un instituto específico que viene estudiando estos temas, cuestiones de impacto ambiental, etcétera. Con los programas de investigación buscamos que éste sea un eje que vaya unificando la labor que se hace desde las distintas disciplinas, atravesando horizontalmente un problema en común. Como dijo el ex vicepresidente de EE.UU. Al Gore: “Los hombres tenemos que ver con la crisis del cambio climático, ahora tenemos que ver también con la solución”. En Abogacía, Arquitectura, Psicología, desde las distintas áreas se puede aportar. En 2009 le entregamos a Al Gore el Doctorado Honoris Causa y lo hicimos con un claro compromiso.

Todos los títulos son oficiales

Esto también rige para todos los que se hayan graduado con anterioridad al decreto presidencial, a partir del nacimiento de la Universidad de Congreso, explicó su titular.

La oferta educativa de la institución

Carreras de grado

  • Arquitectura
  • Abogacía
  • Psicología
  • Contador
  • Administración
  • Gestión Ambiental
  • Comercialización
  • Comercio Exterior
  • Comunicación
  • Turismo
  • Economía
  • Relaciones Internacionales
  • Ciencias de la Educación

Carreras de posgrado

  • Especialización en Gestión Ambiental Estratégica
  • Maestría en Análisis Económico del Derecho
  • Maestría en Negocio Agroalimentario
  • Especialización en Negocio Agroalimentario
  • Especialización en Comunicación y Periodismo digital

1.528 es la cantidad de graduados.

2.275 es el total de alumnos.