Investigadores de esa universidad estudiaron "Mi libro", que ya se repartió en la época de Julio Cobos y que ahora ha sido reimpreso por la Dirección de Escuelas.

La UNCuyo cuestionó duramente un manual que promociona la DGE

Por UNO

Una investigación de la Universidad Nacional de Cuyo marca notables falencias en uno de los librosque la Dirección General de Escuelas (DGE) volverá a repartir a los alumnos. Entre varios puntos,

el estudio destaca que no se favorece el buen desarrollo del lenguaje oral y escrito, no se

propicia la lectura comprensiva y que está pensado específicamente para escuelas rurales.

El trabajo estuvo a cargo de un grupo de investigadores de la UNCuyo bajo la dirección de

Susana Hocevar, magister en Ciencias del Lenguaje y titular de la cátedra de Didáctica de la

Lectura y Escritura en la Facultad de Educación Elemental y Especial.

El programa Mi Libro se llevó adelante en 2006 y 2007, los dos últimos años de la gestión de

Emma Cunietti en la DGE, cuando Julio Cobos era el gobernador de Mendoza.

Justamente este programa fue el primero que bochó la administración de Celso Jaque, cuando

Iris Lima era la número uno del gobierno escolar.

Sin embargo, hace pocos días, el actual director general de Escuelas, Carlos López Puelles,

reflotó el plan. Es más, los libros ya se están imprimiendo en Buenos Aires. Según información

oficial se invertirá en ellos $5,5 millones.

Hocevar resumió algunos de los puntos sobresalientes del estudio, que duró dos años y se

publicó en marzo de 2009. Esta investigación abarcó no sólo a Mi libro, sino también a otros cuatro

de editoriales nacionales (ver aparte).

"En el análisis específico de Mi libro nos preguntamos si existía una correcta mediación del

docente para trabajar la lectura comprensiva. Vimos que no. Por ejemplo hay una consigna que dice '

Leemos'. A continuación aparece un texto y seguidamente sólo dos preguntas. Una de ellas es ¿te

gustó el texto?", ejemplificó Hocevar, quien consideró la ejercitación como insuficiente.

La especialista luego resaltó otro punto. "Originariamente el libro fue pensado para escuelas

rurales. Todo el vocabulario utilizado es más adecuado para estas zonas. En consecuencia, las

escuelas del Gran Mendoza quedan un poco fuera de la idea. Pongo un ejemplo simple para que se

entienda: el personaje del libro es una mulita, un animalito que nadie ha visto realmente en las

escuelas céntricas".

Hocevar señaló además que los contenidos sobre la provincia son muy limitados. Y agregó que

existe un enorme desfase en lo que los autores han programado y lo que el libro permite desarrollar

con sus contenidos. "No hay buena transposición didáctica", resumió en un lenguaje más técnico,

como el que se utiliza en el informe de 180 páginas que publicó la UNCuyo.

La especialista, que también es titular de la cátedra que funciona como subsede de la Unesco

en Mendoza, aclaró que en la calificación que se hizo de los diferentes libros analizados, el del

programa provincial estuvo entre los peores.

Esta investigación está publicada por la UNCuyo desde marzo de 2009. Sin embargo la DGE no

tenía idea de su existencia ni de las críticas que se le hacen. Por eso lo mandó a reimprimir.

Igualmente, Hocevar admitió que falta una coordinación entre la UNCuyo y la DGE para que este tipo

de estudios se den a conocer y sean tenidos en cuenta antes de tomar decisiones.

Hocevar: "Entre los peores"

El estudio de la UNCuyo incluyó no sólo al citado libro del programa gubernamental. Hubo

cuatro más, entre los que se cuentan Baúl de colores, Picaporte, Con los mapos, Mi libro y yo y Mi

libro (el de la DGE).

Para la investigadora Susana Hocevar el libro que distribuirá la DGE está entre los peores.

Si hubiera que ubicarlo en el puesto de un ranking, la especialista sólo arriesgó que estaría "

entre los dos últimos puestos", de acuerdo con el paradigma que el grupo investigador utilizó para

su análisis.

No obstante, remarcó que el resto del material analizado (perteneciente a editoriales

nacionales) también mostró enormes falencias. "No quiero que queden dudas de la independencia con

la que se hizo el trabajo", cerró Hocevar.