El año pasado fue el “Cura antiminero” el que comandó la marcha de los ambientalistas durante el Carrusel de las Reinas. Esta vez, el párroco de Nuestra Señora de la Consolata no estuvo o al menos no se lo pudo divisar.
En contrapartida, los ambientalistas tuvieron su vendimia y eligieron a su reina, la cual marchó al frente de la protesta repartiendo besos y saludos cual soberana que quiere acceder al trono nacional.
Detrás de ella se apostaron cerca de 1.000 personas, entre las que se destacó la secretaria general de ATE, Raquel Blas.


