Según la evaluación primaria que hizo el sindicato de los educadores públicos, la huelga registró una alta adhesión, en línea con lo que ocurrió con los paros de marzo y de antes de las vacaciones de invierno.

Este arreglo, muy superior al hecho por los docentes a principios de marzo, dejó mal parada a la conducción del SUTE que inmediatamente pidió una nueva renegociación y amenazó con un paro al regreso de las vacaciones de invierno. Finalmente, en el gobierno provincial se mantuvo la posición de no rediscutir nuevamente salarios y el SUTE cumplió su promesa de una huelga de 48 horas.

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