La Justicia federal está aplicando el fallo de la Corte de la Nación que despenaliza la tenencia para consumo de marihuana, cocaína y cualquier otro tipo de estupefacientes. Los expertos locales están a favor de que el adicto no sea tratado como un cri

La Justicia mendocina ya no castiga el consumo de drogas

Por UNO

Alejandro [email protected]

En Mendoza ya no hay presos por tenencia de drogas para consumo personal, y las causas contra los ciudadanos que son sorprendidos con marihuana, cocaína, LSD, éxtasis o cualquier otro tipo de sustancia que la Justicia federal compruebe que es para uso propio, pasan al archivo como consecuencia de la aplicación del fallo “Arriola” de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, que despenalizó esa conducta en 2009.

En síntesis, la tenencia de drogas para el consumo ya está despenalizada de hecho en la provincia y el fallo de la Corte nacional manda aquí y en todo el país, obligando a los tribunales a dejar sin efecto el todavía vigente segundo párrafo del artículo 14 de la Ley 23.737 de Estupefacientes, que castiga el consumo y obliga a un tratamiento médico.

El nuevo problema con la despenalización, fallo mediante, es que el consumidor no está obligado ahora a someterse a un monitoreo médico o un tratamiento de recuperación.

En cambio, sí se penan con cárcel el tráfico y la venta, acto ilícito que reaviva una vez más el polémico debate de legalizar o no la venta de drogas, como se ha hecho en Holanda, donde se puede comprar marihuana en lugares habilitados, o en Uruguay, país en que el Estado será quien produzca y distribuya el cannabis.

En Argentina no se ha llegado tan lejos, y por esa razón las afirmaciones del sacerdote Juan Carlos Molina, titular de la Sedronar (Secretaría de Prevención de la Drogadicción y Lucha contra el Narcotráfico), diciendo que había que legalizar el consumo generaron escándalo: “Yo habilitaría el consumo para todos y pondría más centros de rehabilitación”, aseveró el religioso, mientras anunciaba el envío de tres leyes al Congreso de la Nación sólo para despenalizar el consumo. La repercusión no tardó en llegar a la provincia y el gobernador Francisco Paco Pérez indicó que “no estamos preparados en Mendoza para despenalizar el consumo porque se necesitan más centros de rehabilitación”. En el mismo sentido opinó su ministro de Salud, Matías Roby.

Las cifras del Plan Provincial de Adicciones demuestran, sin embargo, que hoy el azote mayor es el alcohol, impulsado por su carácter legal y masivo, que les gana a la marihuana y a la cocaína a la hora de generar adictos y provocar los daños más severos a la salud.

En cambio, los referentes y especialistas locales consultados por Diario UNO coincidieron en otra postura: se mostraron a favor de la despenalización, es decir, de que el adicto no sea tratado como un criminal sino como un enfermo, y en contra de la legalización de las drogas.

Despenalizar el consumo implica que quien sea sorprendido con estupefacientes para su uso personal no sea reprimido por la policía y la Justicia, sino que será tratado por el sistema de salud.

Legalizarlo supone habilitar una boca de expendio de estupefacientes autorizada, como sucede en Holanda y Uruguay, como ocurre con las bebidas alcohólicas y el tabaco.

El debate de la legalización de las drogas no es una ocurrencia trasnochada del sacerdote a cargo de la Sedronar. Hace pocos días, la legalización fue el debate central que dieron los miembros de la OEA (Organización de Estados Americanos) en su última reunión, donde todos coincidieron en que ha fracasado el modelo de la guerra contra las drogas, formulado hace más de 40 años por el ex presidente de Estados Unidos Richard Nixon y abrazado por el mundo.

En el cónclave, países como México, que lleva adelante una guerra total desde hace cuatro años contra los poderosos cárteles del narcotráfico, señaló que el conflicto sólo les está causando grandes pérdidas en vidas y en fondos económicos, sin poder controlar el narcotráfico, y que hay que buscar otras soluciones.

Crece el consumo en MendozaEn tierras mendocinas la problemática también se complica y se debate cómo encararla.

Sergio Saracco, jefe del Departamento de Toxicología de la Provincia, no dudó en afirmar: “No estoy de acuerdo con legalizar las drogas, pero sí a favor de descriminalizar al adicto, quien no debe ser enviado a una cárcel sino que debe ser acompañado en el ámbito de la salud”.

El ex ministro de Salud del gobernador Celso Jaque alertó: “No avalo la legalización por diversas razones: la más preocupante es el altísimo consumo de drogas en las escuelas primarias, secundarias y en la universidad. Uno habla con los alumnos universitarios y dan cuenta que la marihuana está presente en todos los ámbitos, de forma generalizada, y su riesgo es banalizado”.

Puntualmente, advirtió sobre “la confusión que existe entre los efectos de fumar marihuana y fumar tabaco. Dicen que la marihuana es más sana y no es así. Ambos generan daños distintos. El tabaco provoca riesgo cardiovascular y cáncer. La marihuana, que es más cancerígena que el cigarrillo, daña el área cognitiva, intelectual y de la reflexión, los reflejos y la memoria de corto plazo. El efecto del cannabis es muy parecido al del alcohol.

–¿Y si el alcohol está permitido por qué no la marihuana? –Porque sería empeorar las cosas.

Saracco se hizo eco del debate en la OEA y señaló que “la penalización del consumo ha fracasado y el combate más efectivo que podemos dar es la concientización y la educación”.

Se empieza por el alcoholCarina Stehlik, titular de Plan Provincial de Adicciones, señaló que la Provincia tiene actualmente nueve Centros Preventivos Asistenciales “donde se trata el consumo problemático, que lo denominamos así porque no toda persona que consume sustancias legales o ilegales es necesariamente un adicto”.

Puntualizó que “adicto es aquel que hace del consumo el marco de su vida cotidiana, en donde todo gira alrededor de su adicción a consumir alguna sustancia”. La profesional señaló que en el consumo problemático y las adicciones “las drogas de inicio siguen siendo el alcohol y el tabaco, y después vienen las ilegales”.

Stehlik detalló que “la edad de inicio de consumo ha bajado a los 13 y 14 años, y que la de las sustancias ilegales a los 14 y 15 años, pero que la franja etaria más comprometida es la del adulto de entre 21 y 35 años, porque cuando viene a consultar ya tiene un largo historial de consumo”. Y remarcó que “lo más preocupante es el uso de inhalantes (pegamentos) en los sectores carenciados, que forman una parte importante del consumo en esos sectores”.

Sobre los tratamientos de recuperación de adictos, la funcionaria afirmó: “Son ambulatorios y de internación breve, para estabilizar a los pacientes porque la internación permanente está abolida desde lo profesional y desde lo legal, ya que agrava el cuadro con futuras recaídas”.

Recibimos 35 llamados por díaEl psiquiatra Ariel Lazare, director en Mendoza del centro para rehabilitación de adicciones REMAR, también rechaza contundente la legalización y aclara: “No decimos que a un chico enfermo por drogas hay que meterlo preso, porque en realidad hay que rehabilitarlo. Lo que decimos es no al vale todo. Si ya vemos que no pueden regular el alcohol para conducir vehículos y se la pasan haciendo controles para desalentarlo ¿cómo vamos a detectar a un conductor que consumió cocaína o marihuana? Estas provocan efectos similares o más fuertes que el alcohol”.

“Por eso -continuó- no estamos de acuerdo con legalizar, porque así liberamos la puerta a un mayor consumo, que ya está en las plazas, donde se ve a chicos fumando marihuana y consumiendo cocaína. Estamos detectando a chicos de 12 años consumiendo drogas y recibimos hasta 35 llamados por día de padres con hijos en problemas”.

REMAR es una institución de la Iglesia Evangélica Cuerpo de Cristo, que está en todo el país. Lazare, además de médico es pastor evangélico y asegura: “Fui adicto y puedo decir con autoridad cómo son las cosas”En ese sentido, advirtió que “hoy las cepas de marihuana vienen con más alcaloides que hace 20 o 30 años, y esa modificación ha sido intencional porque provoca mayor adicción”.

Recordó su experiencia personal: “Yo pasé por la marihuana, la cocaína y el ácido lisérgico. Las asociaciones procannabis podrán decir que la marihuana es medicinal, pero lo cierto es que es la puerta de entrada a las drogas duras. El 80% de los adictos entran por ahí porque esta genera un estado y una sensación, que después quieren potenciar más y avanzan sobre las otras drogas”.

Lazare criticó que falta voluntad política desde los gobiernos para enfrentar la problemática: REMAR es gratuito, en Mendoza atendemos a 140 chicos, tenemos dos hogares y 80 plazas más disponibles, pero el Gobierno de Mendoza no nos baja ni un peso, ni una colaboración, vivimos de la ayuda de la gente, de lo que recibimos, en su momento, de la Vendimia Solidaria y del acompañamiento permanente con fondos y programas del intendente de Las Heras, Rubén Miranda.

Un cambio de visiónEl fiscal federal Fernando Alcaraz indicó que a partir del fallo “Arriola” de la Corte de la Nación, en Mendoza ya no se penaliza la tenencia de drogas para consumo propio.

Explicó que “la Justicia federal mendocina está entendiendo que si la sustancia es para consumo y la tiene dentro de su esfera personal y no trasciende a terceros, es una decisión personal en la que el Estado no puede avanzar ni meterse juzgando su conducta”.

De los casos que cursan en los tribunales federales señaló que “la mayoría (el 43%) son para consumo personal y no se penalizan”, pero alertó de que “el tráfico y la venta ilegal crecieron fuerte este año”.Sin embargo, como la tenencia para consumo propio aun continúa vigente con pena de cárcel en la Ley 23.737 de estupefacientes, aclaró que “todos los casos detectados de este tipo inevitablemente se judicializan por pocas horas, pero para ser archivados. Si una persona es detenida en estas circunstancias, se abre una causa penal, y una vez comprobado que la droga era para consumo personal, se declara la inconstitucionalidad, se libera a la persona y se archiva el expediente”.

Alcaraz remarcó que no sucede así “si se comprueba que la tenencia para consumo trascendió a terceros, por ejemplo, si está consumiendo en una plaza. Ahí sí se aplica la norma”.Concluyó que “la ley no dice qué cantidad es para consumo y a partir de cuánto para tráfico y comercialización. Estos aspectos dependen y se definen según cada caso”.