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Exportadores de vinos y derivados, frutas y maquinaria industrial consideran que los retrasos en los trámites para acceder a la importación de insumos siguen dificultando la producción de bienes que se comercializan desde Mendoza hacia otros países.
SustituciónCamino. Hace un par de semanas la ministra de Industria, Débora Giorgi, anunció un plan orientado a incrementar la inversión y las exportaciones y profundizar el proceso de sustitución de importaciones.
Objetivo. Entre las metas remarcó “un programa intensivo y agresivo de sustitución de importaciones” y dijo que los empresarios presentarán “los insumos que en corto, mediano y largo plazo sean pasibles de tener una sustitución de importaciones virtuosa”.44 millones de dólares fue el superávit que registró en febrero la balanza comercial, el 91,6% menos que en el mismo período de 2013, según informó el INDEC.
6% fue la caída de las exportaciones debido al derrumbe de la venta de cereales (-54 por ciento), mientras que las importaciones crecieron 2%, impulsadas fundamentalmente por las compras de combustible, que treparon 43%.
El BID financiará obras municipales y becas en nuestro paísConvenio
El jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, y el ministro de Economía, Axel Kicillof, suscribieron convenios con el BID, en la asamblea anual del organismo de crédito que se desarrolla en Brasil. Es para financiar obras municipales y becas en todo el país.Exceso de pedidos, lenta aprobaciónHace dos años se determinó que la condición para comprar bienes fuera del país sea adherir al régimen de Declaraciones Juradas Anticipadas de Importación (DJAI), cuya aprobación pasa primero por la AFIP y luego por la Secretaría de Comercio Interior. El problema fundamental lo constituyeron las demoras por la acumulación de pedidos registrados frente a los tiempos de aprobación.
Luego se decidió que para financiar las importaciones con dólares del Banco Central haya un régimen de acuerdo con el volumen a importar. Así, las grandes compañías que quisieran adquirir cualquier tipo de producto o pagar servicios deberían valerse de sus dólares propios, tomar créditos internacionales o financiarse con ayuda de las casas matrices, una especie de “autogestión”. Aunque muchos vieron esta decisión como “otra medida restrictiva”, Augusto Costa salió rápidamente a aclarar que “no es una condición indispensable para poder importar”, sino una forma de colaborar “con la política de administración de las divisas en curso, para garantizar su uso más conveniente desde el punto de vista social”. Lo que el Gobierno intenta es preservar las reservas en dólares y evitar stockeo de mercadería: cuando se impuso como exigencia las DJAI, el promedio de pedidos de autorización para importaciones era de 2.800 a 3.000 por día, que ascendían a 5.600 y 6.000 cuando Guillermo Moreno dejó la Secretaría de Comercio Interior. Su sucesor, Costa, se encontró con 17.000 de estos pedidos. “Nos comprometimos a que los socios de la cámara anulen pedidos mellizos (los multiplican para tener más posibilidades de ser aprobados), pero explicamos que para las pymes no es un espíritu de especular y hacer stock, sino de recomponer todo lo perdido y que está en falta por las restricciones”, sumó Miguel Ponce, de la Cámara de Importadores.

