Por Cecilia [email protected]
Porque, detrás de las grietas y la fachada que amenazaba con desprenderse a pesar de haber sido cerrada, apuntalada y tapiada en 2004, quienes proyectaban la puesta en valor del edificio de principios de 1900 necesitaban conocer las causas principales del deterioro para poder curar definitivamente las heridas que motivaban el colapso. Los profesionales llegaron a esa conclusión en 2011, si bien fue en 2010 cuando la Dirección General de Escuelas acordó con la entonces Secretaría de Cultura poner en marcha el proyecto que finalmente financió el Instituto de Juegos y Casinos, a cambio de que en el sector que se emplaza por la calle Yrigoyen le fuera cedida en comodato una parte del terreno para oficinas administrativas.
Y hoy, lo que muchas gestiones de gobierno pensaron imposible marcha por el camino de las concreciones. En los plazos de la obra, que tiene un avance del 40%, está estipulado que la escuela se inaugure en enero, aunque las autoridades de Patrimonio entienden que recién en marzo abrirá las puertas.
Son $6.401.000 los previstos para la restauración, contra los $27.920.000 para el edificio del Casino, aunque la finalización de este último está prevista para mayo.
La humedad, el problema
“En la década de 1940, en una de sus restauraciones se taparon las cámaras de aire y esa acción fue la que aceleró su daño, dado que en el edificio se acumuló la humedad. Haber descubierto que los motivos del deterioro eran externos al edificio fue un excelente hallazgo, ya que indicaba que la obra había estado muy bien hecha y las decisiones bien tomadas, a pesar de que estamos hablando de una escuela que se inauguró en 1906”, contó Mercedes Castro, quien junto con Silvia Salustro y Emmanuel Fernández son los proyectistas que coordinan la obra por parte de la Dirección de Patrimonio.
Pero no será ya la escuela de uso masivo que fue, aunque sí conservará su valor como edificio público. “La puesta en valor de un bien arquitectónico no tiene que ver sólo con lo material, sino también con suafectación y uso. Si bien no se podía hacer un establecimiento educativo, considerábamos que debía ser un edificio público. Por eso se la destinará a un museo escolar, donde a la historia del lugar se sumará una sala con el proceso de su restauración”, contó la arquitecta.
“Es la única muestra latente en el país de las 12 escuelas primarias que por ley creó el Gobierno nacional en 1888”, indicó luego. Esa condición hizo que en 1993 fuera declarada Patrimonio Cultural de la Provincia. Por eso, si bien el espacio es propiedad de la DGE, lo custodia el área respectiva del Ministerio de Cultura.
“Lo primero en lo que se trabajó fue en la consolidación estructural, un refuerzo en las fundaciones y en los muros. La escuela no tenía vigas ni columnas, sólo un encuentro de muros con ladrillos, como se usaba antiguamente”, dijo el arquitecto Cristian Eztala, quien junto con Rosana Raffaini, supervisados por Guillermo Donaire, representan a la empresa contratada: CEOSA y BGP SA. El hombre aseguró luego que al comienzo los trabajos fueron de riesgo porque el predio estaba inhabitable.
Otro de los puntos fuertes de la conservación tiene que ver con la fachada. Para eso se trabaja en poner en valor tanto los capiteles corintios como las molduras. La carpintería será conservada con su aspecto original y sólo se remplazarán los tramos cuyo estado de deterioro no permita refuncionalizarlos.
“La Dirección de Patrimonio está haciendo el guión museográfico, estableciendo los criterios, qué material y cómo se va a mostrar”, sumó Castro.
Un edificio de estilo ecléctico
La ex escuela Mitre fue diseñada entre 1886 y 1888. Sin embargo, por diversas cuestiones recién fue levantada en 1906 a pocos metros de la esquina de las actuales San Martín e Yrigoyen, frente a la plazoleta Barraquero.
Sufrió graves daños con el terremoto de 1985, cuando la institución debió ser trasladada a un nuevo edificio. Este espacio fue ocupado por diversas instituciones que desarrollaban talleres artísticos y la últimade ellas fue la Asociación Gaucha, aunque muchos recuerdan también una escuela de tango.
Fue declarado Patrimonio Cultural de la Provincia en 1993. Sin embargo debió ser clausurado, apuntalado y tapiado en 2004, cuando se agravaron las secuelas del sismo.
Respecto del estilo del edificio que hoy se recupera, la arquitecta Mercedes Castro interpretó que estas escuelas tenían una forma ecléctica. “Si bien es notoria su influencia italianizante, no tiene un estilo europeo puro”, señaló la profesional. Y sumó: “En cuanto a la influencia italiana, se ve muy marcada en el patio central bien a la manera romana, por su forma cuadrada”.



