Mendoza Domingo, 11 de febrero de 2018

La despedida de Ciro Asensio, su pequeño lector de siete años, a Liliana Bodoc

El hecho de ser una escritora consagrada, nunca fue motivo para que Liliana Bodoc se subiera a un pedestal y desde esa especie de Olimpo ficticio lanzara las palabras a sus seguidores, para que las recibieran como una ofrenda. Todo lo contrario. Liliana era una escritora que se sentaba en ronda con la gente, y la animaba a leer más, a escribir más, a emocionarse más. "Tengo la suerte de levantarme a la mañana y tener que hacer lo que amo hacer", dijo en una ocasión. Y lo que amaba hacer, además de escribir, era acercarse a sus seguidores, de distintas edades. Uno de esos niños, que abrieron los ojos a la literatura con los relatos de Bodoc, se llama Ciro Asensio y tiene 7 años. En un encuentro literario realizado en la fundación de arte Antisopa-Edelij, Ciro se acercó a Liliana para que le firmara uno de los muchos libros de ella, a los que atesora. La escritora se lo dedicó con unas palabras que abrieron puentes entre el niño y su obra. "Para Ciro y Lara (su hermana gemela) navegantes de un mar de luz".El padre de Ciro, Hugo Asensio, contó a este diario que el día en el que falleció Liliana, le costó mucho contárselo a su hijo. Con un nudo en la garganta relató que al niño le fluyeron las lágrimas como mares, como los mares de luz de la dedicatoria. Sin embargo, y como los escritores tienen esa propiedad mágica de sobrevivir a su propia muerte, luego entendió que le quedaban los libros, que siempre estarían para envolverlo en un abrazo de páginas. Para despedirla, Ciro escribió: "Leyendo tus libros, he atravesado mares de luz, colores y trenes, vos Liliana sos muy importante para mí". Entonces, la literatura no ha cantado en vano.