Mendoza Domingo, 4 de febrero de 2018

La América naturalmente yuyera sobrevive en el Este

Una recorrida por San Martín permite recoger testimonios de quienes comercializan hierbas de todo tipo.

Hay de todo. Desde yuyos para calmar los dolores intestinales hasta afrodisíacos, por más que algunos confundan una cosa con la otra. Vasodilatadores, expectorantes, antimicrobianos, cicatrizantes, antioxidantes, diuréticos, depurativos... Hay plantas medicinales para todo o casi todo. América es naturalmente yuyera y lo seguirá siendo, y el tipo de hierbas que más se vende depende de las épocas, pero especialmente de las zonas. Acá en Mendoza cualquiera le pone matico al mate, porque sirve para casi todo; pero pocos conocen, por ejemplo, la "pócima antiborracho", que se hace con una mezcla de hierbas y es furor en Paraguay y que parece ser infalible para dejar la bebida y el cigarro. Allá dicen que el yuyo macho toro consumido con el tereré asegura la virilidad y acá algunos sostienen que ese efecto se consigue con el jugo de granada, siempre y cuando todavía se consiga granada en alguna parte.Ya nadie discute, ni la medicina convencional, que las hierbas tienen cualidades curativas. Según estudios de la Organización Mundial de la Salud, el 80% de la población de los países en desarrollo utiliza las hierbas medicinales y las prácticas curativas del lugar, y hasta reconoce la eficacia curativa de muchas de ellas. También la OMS acepta que en los países desarrollados gran parte de la población experimenta con este tipo de alternativas. Sin embargo, recomienda en todos los casos un control por parte del Estado y de la medicina convencional."La OMS apoya el uso de las medicinas tradicionales y alternativas cuando estas han demostrado su utilidad para el paciente y representan un riesgo mínimo, pero a medida que aumenta el número de personas que utiliza esas medicinas, los gobiernos deben contar con instrumentos para garantizar que todos los interesados dispongan de la mejor información sobre sus beneficios y riesgos", dijo en su momento el doctor Lee Jong-wook, quien fue director general de la OMS en la primera década de 2000.Lo cierto es que todavía hay muchos en Mendoza que viven a yuyos y también muchos que viven de ellos, desde puestos callejeros a herboristerías y dietéticas que dedican algunos estantes para las hierbas medicinales."Quien viene de familia que ha usado hierbas, es muy probable que siga con esa costumbre", dice Marita Cortez, que atiende una de las herboristerías históricas de San Martín. Su suegro, Juan, que murió a los 96 años hace 18, vendía hierbas con un carrito por la calle y la herboristería Cortez tiene más de 60 años de historia."No hay nada mágico. Ese es el error de algunos. Hay quienes creen que las hierbas tendrán efectos milagrosos consumiéndolas en grandes cantidades y eso no es perjudicial. Pero quien sabe tomarlas, con atención y cuidado nota los beneficios", cuenta.Los dedicados al rubro dicen que las ventas se mantienen. Que les afectan solo los vaivenes económicos del país, pero que la venta de hierbas no ha decaído."El cliente seguramente mantiene una tradición familiar. Pero notamos que es difícil que aquel que no tiene costumbre familiar, comience a tenerla", cuentan en la herboristería Cortez. "Hoy la gente prefiere tomar una pastilla concentrada a prepararse una infusión. Es una cuestión de comodidad", cuentan.Lo más vendidoLa peperina es la estrella de todas las hierbas, por lejos y en cualquier parte del país, por más que Córdoba como lugar productor y tradición lleve la delantera."Las más vendidas son aquellas que se le agregan al mate", dice Marita. Y la peperina es la preferida, aunque la menta, el matico y algunas otras le siguen de cerca, según la zona y la costumbre familiar. "Se consumen especialmente las aromáticas, que también tienen poder curativo. En Mendoza, es costumbre el pájaro bobo, que sirve para el colesterol y los triglicéridos: la cola de caballo, que es útil para las vías urinarias; incluso, la peperina es digestiva...".Lo cierto es que desde el principio de los tiempos el consumo de hierbas en América se ha sostenido, ha sobrevivido y hasta se ha multiplicado, aún en contra de la guerra con la industria farmacéutica. No está mal, nada mal.