A nivel mundial, este fenómeno se conoce como homeschooling y consiste en no mandar a los chicos a la escuela. La validación de los estudios aún no es posible en el país, excepto en Buenos Aires

Inédito: vicedirectora no manda a sus hijos al colegio porque no eran felices y los prepara ella misma

Por UNO

El fenómeno de la escuela en casa o homeschooling, que existe desde hace tiempo en Estados Unidos y varios países de Europa, llegó a Mendoza. Aunque no hay estadísticas, desde la Dirección General de Escuelas confirmaron tres casos registrados en la provincia, aunque existe otro tanto que aún no sale a luz.

Uno de ellos refleja la historia de Gabriela Bustamante (43), mamá de dos niños, Gerónimo (12) y Joaquín (6), quienes desde marzo último optaron por estudiar en el hogar, previo a hacer algunas reformas y armar una especie de aula con pizarrón, unos cuantos libros, lápices y cuadernos, entre otros materiales didácticos.

En la Argentina, y en Mendoza, este fenómeno aún es incipiente y es difícil encontrar con exactitud datos sobre la cantidad de familias que practican esta modalidad. De ahí es que son los propios padres quienes a través de las redes sociales comparten diferentes aspectos que implica esta elección educativa.

Para Gabriela, que es vicedirectora de un colegio privado, la decisión fue difícil: “Hace 17 años que soy docente, pero después de conocer las políticas educativas me desilusioné con el paso del tiempo, y fue ahí cuando escuché por primera vez, hace cuatro años, hablar de la educación en el hogar. Aunque me pareció una locura, luego empecé a investigar y me comuniqué a través de internet con familias de Buenos Aires que aplicaban esta alternativa. Mi principal preocupación era si era legal o no”.

También existe otra realidad y es la de los niños que no pueden asistir a la escuela por enfermedad, discapacidad o por tener que viajar en forma continua.

Pero este no es el caso, porque estos chicos no tienen ninguno de estos inconvenientes; no reciben clases en una institución educativa sino en sus casas y sus padres deciden ser los profesores de sus propios hijos.

Vacío legalEn ese camino, “me enteré de que las familias educadoras en el hogar estamos avaladas por el artículo 14 de la Constitución nacional donde dice que todo el mundo puede enseñar y aprender, y allí se abre un abanico de posibilidades, establece que los papás somos los agentes naturales y socializadores primarios de los chicos y tenemos el derecho de elegir cómo educarlos, pero no plantea otra alternativa educadora, y deja abierta la posibilidad”, contó la mujer que desde hace siete meses también es la maestra de sus hijos en el seno de su hogar, ubicado en Las Heras.

Con varios interrogantesOtro interrogante que se plantea es cómo socializan los chicos desescolarizados.

En ese punto, Bustamante asegura que su casa es muy concurrida por chicos del barrio y que comparten con ellos las clases de un taller de arte.

Además, en los horarios disponibles los hijos de Gabriela concurren a clases de natación, gimnasia deportiva, música y hockey, donde interactúan con otros chicos.

La acreditación o validación de los estudios es una arista clave y quizá de las más importantes que los padres se preguntan a la hora de barajar esta opción. Y que a Gaby también le interesa: “Quiero que mis hijos rindan a fines de año, pero en las escuelas estatales de Mendoza no es posible, y en las privadas creo que se podría con exámenes libres. Quiero ese trayecto certificado, si no es acá voy a investigar dónde pueden hacerlo. En Buenos Aires ya sé que es posible”.

Un camino difícilDespués de transitar meses intensos, donde Bustamante tuvo que dar explicaciones en la Dirección General de Escuelas, en el Órgano Administrativo Local (OAL), donde demostró con pruebas el aprendizaje de sus hijos en su casa, ahora, más relajada, confesó: “Es la mejor decisión de mi vida, significa estar todo el tiempo con ellos, no hay rutina, con un disparador de contenidos abordamos los distintos temas que vamos a estudiar.

Pero está fascinado con la ciencia, se ha reconciliado con el estudio, y Joaqui es rapidísimo con las matemáticas, debería estar en primer grado y ya sabe la tabla del 5”.

"Yo veía que mis hijos no eran felices"

En su análisis a la hora de tomar la determinación, la mamá recordó: “Yo veía que mis hijos no eran felices. Gerónimo es muy espiritual, le gusta el arte, cuando iba a la escuela era una lucha con el horario para levantarse, cada vez que queríamos encarar una situación educativa se generaban discusiones, nunca tuvo problemas de aprendizaje pero no tenía interés con algunos temas de la escuela y los contenidos quedaban vacíos”.

Ahora, ella reparte sus tiempos entre el trabajo, la preparación de los planes de estudio y hasta diseñó una materia denominada Economía y Finanzas, que resultó en un microemprendimiento familiar bautizado 100 x 1 Arte, y también organiza las actividades de socialización fuera del ámbito de la casa en las tardes con actividades deportivas, música y salidas a la naturaleza con sus hijos.

A pesar de que su experiencia es reciente, Gabriela asegura que sólo hay que tener disposición y ganas para tomar esta decisión en la vida.

“Esto nunca interfirió en mi trabajo, yo creo en la escuela y que puede cambiar pero el problema somos los padres que no nos comprometemos. Conozco varias familias que están en la misma situación que la mía pero están escondidas porque tienen miedo, hay escuelas que hacen seguimiento de estos casos y luego los denuncian”, confesó en la charla que mantuvo con Diario UNO.

Muy emocionada y orgullosa, Gaby, que es mamá y maestra full time,, reveló: “Yo hice esto por amor a mis hijos y es la mejor decisión por ellos, los veo felices, son niños sanos, el aprendizaje es continuo, no hay vacaciones ni días ni horarios. Y que quede claro que no estoy contra el sistema, sólo quiero que me den la acreditación para que mis hijos rindan y obtengan el certificado”.

Con mucha paciencia y dedicación, ella no desoye a sus niños y mientras cuenta la historia interrumpe la charla y les sugiere a sus pequeños el material de estudio para trabajar ese día.

En ese instante, los chicos se suman y opinan: “Puedo concentrarme en lo que yo deseo aprender y de esa forma aprendo más que en la escuela”, dice Gerónimo mientras estudia Lengua. Mientras tanto, su hermanito Joaquín, que está sentado al mismo escritorio, agrega: “A mí lo que me gusta es hacer la letra cursiva”.

La DGE y el OAL se pasan la pelota

Desde la Dirección General de Escuelas (DGE), Liliana Jeré, directora de Educación Privada, explicó que la educación formal es obligatoria en los niveles Inicial, Primario y Secundario.

“No existe la figura del alumno libre, la política educativa es brindar servicio educativo y las oportunidades de educación a toda la franja etaria desde el nivel Inicial hasta el Secundario. Según la ley nacional de Protección de los Derechos de los Niños, la Nº26,061, es garantizar el derecho de la educación que tienen los chicos”, sostuvo Jeré al ser consultada por los casos de desescolarización, que reconoció como un movimiento liderado por padres y un fenómeno a nivel mundial que está llegando a nuestra provincia.

Y reconoció: “Tenemos que ocuparnos de esto. Ahora no existe una validación ni certificación de esas trayectorias escolares que no están enmarcadas dentro del sistema educativo, no está contemplado ese formato que plantea la desescolarización, escuela libre, homeschooling, ni en nuestra jurisdicción ni en la mayoría de las provincias argentinas, con excepción de Capital Federal, y en Córdoba, donde está más institucionalizado el fenómeno”.

Jeré admitió que en Mendoza hay padres que sacan chicos de la escuela, “tenemos tres casos que están registrados, los padres son profesionales de clase media, y sus hijos certifican los estudios en Buenos Aires, porque acá ese método no es oficial”.

Los motivos que argumentan los progenitores a la hora de tomar esa elección es buscar una escolarización diferente, u otros temores, pero no por problemas relacionados en forma directa con la institución, comentó la mujer, quien al mismo tiempo, aclaró: “No juzgamos ni abrimos juicio contra esto”.

Frente a este tipo de situaciones, desde la DGE alertan al Órgano Administrativo Local (OAL) para que tomen conocimiento de los chicos que están desescolarizados.

Desde el otro organismo estatal, Roberto Rey, coordinador general del OAL, explicó a raíz de una presentación del papá de uno de los hijos de Bustamante: “Esto no fue una denuncia de vulneración de derechos del niño, no nos corresponde ni es nuestra competencia dirimir si es una modalidad educativa validada, el criterio de educación se debe llevar al orden judicial”.

La intervención fue desde el Servicio de Protección de Derechos de la Dirección de Niñez, Adolescencia y Familia (DINAF), “no nos solicitaron corroborar si estaban vulnerados los derechos, pidieron una orientación de la modalidad de educación de los menores”, manifestó el funcionario cuando fue consultado por UNO.