Orlando Tirapu
“Todavía no sé si tengo infección urinaria o no”, dice Margarita Freisas (61) quién desde hace tres semanas está esperando los resultados bioquímicos que certifiquen o desestimen las dudas de su médico clínico. “En el laboratorio me dicen que no tienen reactivos químicos para analizar la muestra de orina que les dejé hace tres semanas.
Mientras tanto, de tener algún tipo de infección urinaria, no estoy siguiendo un tratamiento farmacológico. Eso, según mi doctor de cabecera, puede afectarme seriamente puesto que de estar enferma, la infección puede propagarse”, comentó Freisas, a El Ciudadano a través del correo virtual de denuncias.
Nada peor que la incertidumbre
En total, son cinco las denuncias recibidas por este matutino respecto a la escasez de elementos reactivos para bioquímicos. Se trata de ciertos compuestos imprescindibles para analizar una muestra o un cultivo. “Son productos que se utilizan con fines analíticos. De esta forma, se pueden obtener resultados confiables sobre una muestra de orina, sangre o bien de un cultivo. En pocas palabras, un reactivo es una sustancia que, interactuando con otra (muestra del paciente) genera una reacción química que da lugar a otra sustancia. Ese tercer compuesto es analizado y ahí se llega a un resultado”, explicó el bioquímico Hernán Molina.
En conclusión, estos materiales químicos son una de las principales herramientas que tiene la medicina de investigación para poder diagnosticar y así iniciar un tratamiento. Sin embargo, a consecuencia de las políticas restrictivas a las importaciones implementadas por la Secretaría de Comercio Interior, estos materiales hoy están en falta en los hospitales tanto públicos como privados de la provincia.
Por otro lado, la producción nacional de estas sustancias es muy pobre y no alcanza a satisfacer la demanda que tienen los laboratorios médicos en el territorio nacional.
En Mendoza, se calcula que están atrasados más de 450 resultados que, además, están demorando el diagnóstico y tratamiento correspondiente. Por ejemplo, en el Hospital Central, según comentaron los afectados, faltan reactivos para estudios de cultivos relacionados con patologías como gastroenteritis, celiaquía y alergias de varios tipos.
“Estoy esperando hace un mes un resultado que me va a indicar si tengo gastritis o soy celíaca”, dijo Paula Bragagnolo, quien, por las dudas, ya no toma café (para no irritar las paredes intestinales en caso de gastritis) y tampoco come pan (por si es celíaca). Al respecto, El Ciudadano se comunicó con algunos nosocomios y laboratorios del sector público, en los que no reconocieron la falta. Lo cierto es que al menos en los hospitales Central, Schestakow, El Carmen y Saporitti, de Rivadavia, los reactivos no son suficientes.
Fuente: El Ciudadano



