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Entrevista: entre convocatorias, reuniones y el desafío en sí, Paíto Figueroa se fue haciendo la idea de que estar al frente de la música de la Vendimia sería una oportunidad única y, por consiguiente, la encaró como tal.

“Hay un antes y un después de Vendimia en mi vida”

Por Ramiro Ortizortiz.ramiro@diariouno.net.ar

Entre convocatorias, reuniones y el desafío en sí, Paíto Figueroa se fue haciendo la idea de que estar al frente de la música de la Vendimia sería una oportunidad única y, por consiguiente, la encaró como tal.Así fue que el pianista, compositor, arreglista, guitarrista y productor, que ha trabajado con músicos de la talla de Jorge Rojas o Los Nocheros, entre otros, ya tenía toda la obra compuesta incluso antes de saber si el proyecto del cual formaba parte sería el elegido. El jurado se quedó finalmente con Sinfonía iluminada de gloria, de Alejandro Grigor, para la Vendimia Central de 2014, y Paíto se puso manos a la obra más que nunca. “La inspiración, como dijo Picasso, por suerte me agarró trabajando. Fueron muchas horas de estar componiendo, revisando, buscando, pensando, tocando, tocando y tocando. Busqué tímbricas, melodías, repertorio y siempre a disposición del grupo, que me daba excelentes respuestas y respaldo absoluto”, contó Paíto.

Hoy Figueroa está en boca de todos puesto que la banda sonora de la puesta, que hoy tendrá su última función en el teatro griego Frank Romero Day, es uno de los más reconocidos logros. Tanto su composición como su ejecución en vivo por parte del ensamble orquestal de 42 músicos. “Gracias a la buena voluntad de los músicos se logró mantener la armonía y una buena energía en los ensayos sin cansarnos. Y creo que eso se nota cuando nos escuchan tocar la obra. Ese buen ánimo, predisposición y el nivel de compromiso y trabajo que tuvo la orquesta se pueden escuchar en vivo, y nos pone muy orgullosos”, añadió.

Paíto tomó esta labor de composición como si se tratara de una película, algo que siempre le había interesado: “Me interesa decir con las notas musicales lo que dice la película que uno tiene en la cabeza.Buscarle una tímbrica particular a cada cuadro. Buscar imágenes y transferirlas a la orquesta”.

–¿Qué pensás de los resultados? –Es importante que estamos dejando un piso más alto que el del año pasado, que a su vez fue más alto que el anterior. Eso provoca un crecimiento de la Fiesta en lo técnico y lo artístico que nos hace bien a todos. Ya sabemos que se puede tocar el 100 por ciento de la música en vivo y que puede sonar bien, en buena hora para los músicos de Mendoza, para el nivel de la Fiesta. Los festivales más importantes del mundo tienen su orquesta, eso da un tono de glamour y profesionalismo, además de un perfil internacional que la fiesta va ganando de a poco con los años y la lucha de un montón de profesionales. Mendoza tiene músicos que hay que aprovecharlos en esta Fiesta, en lugar de poner play a una grabación que, por más maravillosa que sea la música, no tiene la esencia humana de saber que hay una persona que te está escuchando y que al mismo tiempo saber que hay una persona que en ese momento está tocando un instrumento. No es lo mismo ni la misma sensación.

–¿Cómo vivís el protagonismo?–Con muchísimo placer, muchísimo. Este era el desafío más grande de mi vida en lo artístico, por estar al frente y sobre todo por la magnitud de la fiesta. El nervio malo que uno tiene es el de la falta de seguridad del ensayo o en las personas que lo acompañan, o la falta de comunicación. Los nervios lindos son los de la ansiedad y las ganas de salir a tocar y hacer lo que sabemos hacer, esas ganas de salir a la cancha se disfrutan y son los únicos nervios que tuve, porque me siento superrespaldado y seguro con la gente con la que trabajo. Hicimos todo bien, cumplimos todas las metas que nos pusimos. En el medio de los ensayos grabamos el disco, ajustamos todos los detalles y creo que se nota.

–¿Y tener que cantar en vivo?–Poder darme vuelta y cantar una canción de cierre tiene que ver también con el apoyo del equipo. Todo ha sido muy coherente, no sólo desde lo instrumental sino también desde la lírica que concatena el texto. Todo eso termina en un corolario que resume desde la melodía y la lírica el mensaje que hemos querido dar en la Fiesta. Me siento muy bien cantando, es la primera vez que soleo cantando, todos los solos míos han sido instrumentales a lo largo de mi vida. Esta oportunidad y con esta banda atrás, que empuja como una topadora, es fabuloso, además de ver esa respuesta de la gente, el aplauso, la ovación. Es algo que no se puede transferir.

–¿Qué significa esta labor?–En mi vida hay un antes y un después de esto. He tenido la oportunidad de tocar en lugares que para la música argentina son icónicos como el Luna Park, Vélez, el teatro Ópera o el Gran Rex. Pero esto, al ser de una gestación propia y donde uno tiene otro tipo de protagonismo, y en una fiesta que más allá de lo icónico está considerada una de las fiestas más grandes del mundo a cielo abierto, la  responsabilidad es obviamente distinta. Por eso digo que es lo más grande e importante que he hecho.

Por primera vez, el CD de la fiesta

Uno de los antecedentes que sienta esta Sinfonía... dirigida por Alejandro Grigor fue la grabación de un disco con la música del Acto Central. Su compositor y director musical, Paíto Figueroa, lo contó así:“Nunca hubo un CD previo al Acto Central porque los tiempos eran más acotados. Esto es el resultado de una serie de decisiones de parte del Ministerio de Cultura, que adelantó el concurso y otorgó más tiempo al ganador. Fue una idea de Fabricio Centorbi y la pudimos llevar adelante en un récord de tiempo, en 22 días, eso también para mí es un logro, los músicos respondieron increíblemente. Lo grabamos con el mismo criterio con el que lo tocamos, grandes secciones todas juntas, entonces la sensación que tiene el disco es muy similar a la de escucharlo en vivo. Se grabó en Zanessi y se masterizó en Buenos Aires. Ahora sé que ese sueño de hacer música como para una película se puede hacer, y en Mendoza, con músicos y técnicos de Mendoza. Ver la fiesta desde donde la estoy viendo es el logro más importante que he obtenido en mi vida”.

Proyectos

El descanso Al hablar de su futuro, Paíto Figueroa sólo piensa en descansar. “Esto me ha llevado 10 meses y medio de trabajo. Así que lo único que tengo en la cabeza es tomarme un rato libre sin tener niuna guitarra cerca, estoy un poco agotado. Ha sido un disfrute genial, pero ha sido muy arduo”, confesó.

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