Un grupo del Este que se dedica a reciclar el plástico las diseñó. Se pueden hacer además pilotos para la lluvia y bolsas para las compras.

Hacen cartucheras con sachets de leche para escuelas rurales

Por UNO

Con $1,50 se puede tener una cartuchera para la escuela. No es broma. Así lo comprobaron los vecinos que integran el grupo Ciudadanos Anti Plástico, que desde hace ya un par de años juntan botellas vacías en las calles y rutas de San Martín y sus adyacencias. Con una idea de Oscar Sívori, creador de este movimiento, crearon una cartuchera con un sachet de leche. “Queremos hacer unas 300 o 400 para entregar en las escuelas rurales”, contó el Negro, como se conoce a este inquieto abogado de 45 años.

Un incrédulo ve la cartuchera terminada, el prototipo que Sívori lleva en su viejo portafolio todas las mañanas a tribunales, y se sorprende. Es un sachet de leche descremada. Tiene un pequeño borde hecho con una tela de  colores que lo refuerza y le da una buena terminación y un cierre prolijamente cosido. “Es importante que se vea que es un sachet porque de esa manera se muestra que algo que podría ir al basural puede ser reutilizado perfectamente”, dice el antiplástico.

“Como todas las ideas, esta está inspirada en otras”, explica. “Este verano estuve en Buenos Aires y visité a un grupo que se llama Los Sacheteros que desde hace tiempo recolecta sachets de leche y fabrica con ellos bolsas de dormir térmicas y se las entrega a las personas que viven en la calle”, añade.

A Sívori inmediatamente se le ocurrió que este envase podía servir para hacer pilotos para la lluvia, bolsas para las compras y cartucheras.

“Es un muy buen material, resistente y totalmente impermeable. Por adentro el  sachet es negro y en algunos casos puede reutilizarse dándolo vuelta”, dice.

La cartuchera que tiene él es un prototipo “pero se pueden realizar otros diseños. Este lo diseñó y “fabricó” Nadina Carena, una empleada del Registro Civil de San Martín, que sabe de trabajos de costura y que integra el grupo Ciudadanos Anti Plástico desde hace tiempo.

“Estamos planeando cómo será la campaña de recolección de los sachets vacíos. Vamos a necesitar que el vecino los lave, los dé vuelta para que se sequen bien y los deje separados del resto de los residuos”, planeó Sívori. “Hoy una cartuchera muy sencilla en una librería está en los $80 y a los tres meses se rompe y va a la basura. Además de tratar de generar la conciencia de reutilizar lo que usamos, debemos reflexionar sobre nuestros  hábitos de consumo”, dice.

En algunas escuelas del Este ya conocen a este grupo porque las dos últimas Navidades construyeron un árbol de Navidad en el centro del departamento San Martín y cuando lo desarmaron vendieron las botellas y con ese  dinero compraron útiles escolares y los repartieron a alumnos de pocos recursos.