Por Cecilia [email protected]
Los gendarmes apostados en Punta de Vacas no deberían ejercer un rol aduanero sobre los pasajeros que vienen desde Chile, como lo hacen actualmente en la ruta, sólo deben controlar la seguridad de la frontera.
Así lo entiende el funcionario Osvaldo Gutiérrez, que por parte del Gobierno mendocino coordina el paso Cristo Redentor y opina: “Los uniformados no deben avanzar sobre los controles aduaneros, por ejemplo, cuestionando las autorizaciones de determinadas mercaderías. Pueden pedir la documentación para verificar si pasaron por Aduana y en caso de que no fuera así derivarle el problema a este organismo”.
La ley establece que Gendarmería no puede prevenir ni reprimir contrabando, migraciones clandestinas e infracciones sanitarias cuando hay dependencias administrativas para esos fines, salvo que estas le deleguen esas funciones. Pero la línea de accionar no está bien definida, ya que existe una “zona gris” de unos 100 kilómetros, entre la frontera y Uspallata, donde los ilícitos son moneda corriente y respecto de la cual las autoridades nacionales, tanto de Aduana como de Gendarmería Nacional, no se han puesto de acuerdo, ni establecido una coordinación institucional.
Como Punta de Vacas es el paraje intermedio de la franja territorial liberada, los roles se superponen perjudicando a los viajeros con un doble control de mercadería, primero el del Complejo de Horcones y 12 kilómetros después el de los gendarmes.
“No hay decisiones específicas en este sentido: Gendarmería Nacional dispone y Aduana, pese a que al menos desde la delegación regional se han efectuado los reclamos pertinentes, tampoco tiene potestad de decidir qué deben o qué no deben hacer”, dijo la misma fuente aduanera que el martes confirmó la situación denunciada por mendocinos.
Después deslizó: “El Ministerio del Interior, que tiene injerencia en asuntos técnicos fronterizos, podría intervenir de alguna manera”.El conflicto fue expuesto en varias de las actas firmadas en reuniones binacionales, en las que también participaron funcionarios mendocinos.
Pero mientras las soluciones para los que vuelven de Chile se pierden en la discusión por la superposición de poderes, el coordinador Osvaldo Gutiérrez dejó en claro que el Gobierno provincial no tienen injerencia para resolver, aunque participe en los encuentros.
Quién controla la “zona gris”
La realidad es más compleja de lo que parece. “Hay una ‘zona gris’ que carece de controles. En este tramo de 100 kilómetros hay tránsito interno e internacional conviviendo con un sólo punto de control para vehículos livianos y micros (Horcones) y uno para camiones (Uspallata), por eso las artimañas para cometer ilícitos están a la orden del día”, determinó Gutiérrez y puso un ejemplo: “Un conductor viene de Chile con mercadería que no puede pasar. La deja en la casa de un familiar o conocido en Las Cuevas (algunos kilómetros antes de Horcones) y pasa por la Aduana sin inconvenientes porque viene con el auto vacío. Al fin de semana siguiente, el mismo sujeto vuelve a viajar hasta la frontera, pero esta vez escapa a los controles porque les dice a los gendarmes que va a la casa de un familiar en Las Cuevas. Una vez allí carga los productos y regresa sin ser revisado”.


