Por Enrique [email protected]
Hay dos cosas que no pueden faltar en una biblioteca: libros y lectores. Hay dos cosas que no pueden faltar en un museo: testimonios de la historia y personas que se interesen por conocerlos. La iniciativa de que la principal biblioteca pública de San Martín y su Museo Las Bóvedas sean sometidos a algunas modificaciones para que puedan ser mejor aprovechados por la comunidad, ha generado una fuerte polémica.
Hace mucho que la histórica manzana del Museo Las Bóvedas es sólo y apenas una buena intención. Allí hay elementos que recuerdan al General San Martín, pero también se amontonan sin orden objetos personales que algún vecino, con buena intención, donó porque los consideró históricos. “No vamos a cuestionar el motivo por el que gente de la comunidad llevó allí esos elementos, pero lo cierto es que ahora el museo parece un depósito de cosas viejas que no tienen sentido y que no tienen ninguna relación con la vida del General ni con su espíritu”, dijeron desde la Comuna, desde donde están trabajando en la recuperación del lugar.
El Municipio de San Martín, en una obra que ya está en curso y que cuenta con un presupuesto de $5 millones, pretende que el edificio esté en medio de un paseo verde, abierto, que reúna y cuente lo que fue la vida del Libertador y sus ideas. Una vez que la obra esté concluida el sello final “será, ya que no podemos traer los restos del General San Martín como él mismo quiso, al menos queremos traer su espíritu en una forma simbólica”, contó el intendente Jorge Giménez. Para eso se planea encender una antorcha en la llama eterna que está en la Catedral Metropolitana de la Ciudad de Buenos Aires y traerla en postas hasta colocarla en Las Bóvedas.
Pero esta parte del proyecto, si bien algún sector ha planteado algunas objeciones, no es el nudo del conflicto. La polémica surge a raíz de que la biblioteca Ricardo Rojas, que funciona desde hace 30 años por un contrato de comodato vencido, en un edificio que está en esa misma manzana, pretende ser mudada de allí y trasladada al futuro edificio que se construirá especialmente en pleno corazón de la ciudad, integrándolo a la remodelación del kilómetro 0.
La obra, con fondos que fueron enviados por la Nación a Mendoza para la construcción de 18 bibliotecas públicas, una en cada departamento, ya ha salido a licitación y comenzará a levantarse dentro de poco en el espacio verde que está encerrado entre las avenidas Boulonge Sur Mer, Salta y las calles España y Alem, casi en frente de donde está la Comisaría 12.
El lugar parece ideal si se tiene en cuenta que es muy accesible para los alumnos de muchas escuelas céntricas y que mucha gente pasa por allí todos los días, al contrario de lo que ocurre en el lugar donde está ubicada ahora, sobre la avenida Pirovano.
El rechazoLos particulares que han mantenido en funcionamiento la biblioteca durante todos estos años se oponen a este cambio. “Los funcionarios, en el sistema republicano de gobierno, no deben actuar como patrones de estancia.
Por eso son necesarios los consensos, porque los funcionarios son efímeros, no pueden eternizarse en el poder y los que vienen no pueden ni deben cambiar todo lo hecho. Es una situación insólita, jamás pensé en vivirla, que la biblioteca Ricardo Rojas haya sido sometida a semejante mortificación y desvalorización al no renovar por parte de la comuna el contrato de comodato vigente desde 1983, en su edificio que fue construido sólo para ese específico fin. Ahora hay rumores fuertes de que la Municipalidad querría poner allí un restorán, pero eso no lo puedo asegurar fehacientemente”, contó el camarista Salvador Arnal, en un muro de Facebook que se creó en defensa de la biblioteca.
Esos rumores fueron descartados de plano por el arquitecto Darío Álvarez, responsable de Obras Públicas del Municipio, quien indicó que el edificio ocupado actualmente por la biblioteca “será un espacio de recepción de la gente o las delegaciones que lleguen al museo, equipado con tecnología para ofrecer información sobre la historia del Libertador, de la ciudad de San Martín y de Mendoza y en donde también habrá espacio para las asociaciones sanmartinianas”.
►Cuestionamiento: la comisión de la Ricardo Rojas objeta que se los pretende mudar a un espacio más chico, en donde posiblemente no quepan sus 40.000 libros, su colección de instrumentos musicales, la sala de lectura y el auditorio.
►El planteo: el proyecto del edificio nuevo para la biblioteca es moderno, con herramientas digitales, y estará integrado al complejo urbanístico del centro de la ciudad.
►Utilidad: quienes se oponen al traslado de la biblioteca hablaron de que allí la Comuna quería poner un restorán, lo que fue desmentido. Se dijo que será un espacio de recepción para la gente que visite el museo del Libertador.

