Por Leonardo Otamendi
El detenido es la ex pareja de una tía de la víctima y ambos realizaron los trámites relativos al fallecimiento. Esta mujer fue la que arrojó el celular de la chica, que tenía en su poder el sospechoso, al zanjón. Del departamento de Micaela robaron
"Fue un crimen macabro que tuvo un cómplice", sostuvo el padre de Micaela
La investigación tiene cabos sueltos. Roberto Blasco, padre de Micaela, asegura que su hija jamás le hubiese abierto la puerta al sospechoso. Con esto quiere atomizar la hipótesis de que la joven de 20 años mantenía una relación con Videla y que se trató de un femicidio.
Al imputado por el fiscal especial Santiago Garay le encontraron las llaves del departamento de la víctima en su domicilio. Se las llevó. Si él hubiese tenido llaves para ingresar al edificio y luego a la vivienda, no le hacía falta hurtarlas, cerraba con las que utilizó para entrar.
Roberto Blasco insiste en que “mi hija jamás le hubiese abierto la puerta a este tipo”, refiriéndose al sospechoso. “Hay un amigo de mi Micaela, que quiere declarar, que nos contó que un día estaban tomando mates en el departamento y este tipo le tocó el portero muchas veces y mi hija no le abrió. Y le dijo a este chico que le tenía miedo porque siempre venía a pedirle dinero, que le faltaba para el micro o cosas así, y ella no le abría”, recordó.
El hombre de alguna manera quiere dar a entender que posiblemente Micaela no le abrió la puerta a Videla y sí a otra persona que conocía, o bien que sí le abrió al detenido por un pedido expreso.
Aunque inicialmente no se pensó en la hipótesis del robo, cinco días después del homicidio la madre de la víctima, quien estaba shockeada por lo sucedido, recordó que en el departamento había $1.000 que desaparecieron, junto a los dos celulares de su hija y una cámara de fotos.
El detalle de llamadas y mensajes entrantes y salientes a estos teléfonos lo tendrá el fiscal Garay en pocos días. Con este informe podrá establecer con quiénes habló Micaela en sus últimas horas de vida y también el contenido de esas comunicaciones, si se lo autoriza el juez de Garantías.
Roberto Blasco es cauto y no emite juicios sobre ninguna otra persona, además siempre aclara: “La investigación va muy bien, estoy muy agradecido a la Policía y a la Justicia, y decir algo fuera de lugar podría entorpecer la investigación”.
Pero repitió varias veces: “Esto es un crimen macabro y el asesino no actuó solo”. Y en una oportunidad aclaró: “Mariana me llamó y me dijo a mi y a la madre de mi hija que nos quedáramos tranquilos, que ella y su pareja se harían cargo de todos los trámites. En ese momento no pensé nada, estaba agradecido. Ahora pienso que el posible asesino es quien nos ofreció ayuda e hizo esos trámites”.
Vuelve Blasco sobre los cabos sueltos para hacer referencia sobre toda la situación en que Mariana Vidal (tía de su hija) y su ex pareja deciden arrojar el celular de Micaela al Zanjón de Los Ciruelos. Ella le dijo a Videla: “Tiralo, van a creer que sos vos el asesino”. Pero fue Mariana quien lo lanzó al cauce y varios días después se lo comentó a su hermano Javier, él a su padre y éste decidió contárselo a los investigadores. Gracias a esto arrestaron al sospechoso.
A Roberto le cierra el móvil del robo. “Me he enterado por la familia de mi ex esposa que este hombre era medio vago, no tenía nunca dinero y en todas las reuniones familiares siempre faltaba algo. Cuando no le faltaba a alguna mujer dinero de su cartera, desaparecía la billetera o algo de la casa. Y por lo que sé de este amigo de Micaela, a ella le iba a pedir plata y por eso mi hija le tenía miedo”, expresó el padre.
Para el fiscal Santiago Garay el caso está casi cerrado, al menos en cuanto a la participación de Videla, quien se encuentra en la cárcel de Boulogne Sur Mer. Falta saber si el magistrado le pondrá luz a estos puntos oscuros que tiene la pesquisa o se trata de una estrategia judicial para reunir más pruebas contra esa supuesta segunda persona que, según Blasco, actuó en el crimen de su hija.