"Tienen asesores, estacionamiento techado, oficinas confortables y sesionaron una vez cada dos semanas", aseguró el intendente.

Fayad tildó de "vagos" a los concejales de Capital

Por UNO

El intendente de Capital, Víctor Fayad, inauguró este jueves las sesiones ordinarias del ConcejoDeliberante de ese municipio con una encendida crítica hacia los ediles, a los que acusó de no

trabajar lo debido.

"Queremos dinamizar el funcionamiento del Concejo, donde nuestro partido es franca minoría.

De 48 semanas al año, sólo sesionaron la mitad. Esto es una sesión de pocas horas cada dos

semanas", disparó el jefe comunal.

Ante los rostros impávidos de los concejales, Fayad quiso encontrar alguna explicación: "No

es por falta de proyectos, los señores cuentan con oficinas confortables y bien equipadas, asesores

y secretarias, estacionamiento techado y celulares a cargo del municipio, no tienen

incompatibilidad alguna para desarrollar otras actividades y gozan de una dieta de 6 mil pesos,

apenas mil menos que el intendente y mayor que la de todos los funcionarios del Ejecutivo que

trabajan a tiempo completo".

El intendente, continuando con su duro discurso, lamentó "notables ausencias en el

tratamiento del presupuesto, la ordenanza más importante del año, porque se encontraban de

vacaciones". Fue justo en ese momento que se sintió el temblor de este mediodía, el cual pasó

prácticamente inadvertido por los ediles, ya inmóviles por semejante sorpresa.

Fayad también responsabilizó a la oposición de cajonear la reforma al Código de Edificación,

"que regirá el desarrollo urbano de la Ciudad en los próximos 50 años", y no dar tratamiento a la

autorización de licitar los taxis municipales, "hace más de un año esperando".

La oposición respondió

El candidato a concejal por el Partido Demócrata, Guillermo Mosso, uno de los pocos

postulantes que estuvieron presentes en la apertura de sesiones, dijo no saber "por qué se queja el

intendente, si él vetó casi todas las ordenanzas que se le enviaron", y aseveró que "vamos a

colaborar, pero el Concejo Deliberante no es una escribanía de la intendencia".

Por su parte, más conciliador fue Ricardo Villafañe, edil justicialista. "El discurso de

Fayad fue realista. Hay que reconocer que se están haciendo obras, por algo tiene buena imagen de

gestión. Las críticas (hacia los concejales) en algunos casos son ciertas. Nosotros tenemos la

obligación de estar todos los días aquí y de participar todas las sesiones", evaluó.

Las obras que se vienen

En su oratoria, Fayad dio por concluida la polémica con respecto al Teatro Mendoza,

reiterando que tiene fallas estructurales y edilicias insalvables. Incluso informó que se abrieron

nuevas grietas a causa del último sismo del 27 de febrero.

El radical anunció "con alegría" que "en pocos días más se pondrá en marcha el sistema de

renovación del carnet de conducir en nuestro edificio municipal, en horario de 14 a 19 horas",

donde se podrán realizar todos los trámites pertinentes en un mismo lugar.

Con respecto al ferrotranvía que pasará por calle Belgrano, el intendente dijo que el

municipio "sostiene la necesidad del soterramiento del mismo", lo que significaría un

encarecimiento en la obra de diez veces más al proyectado inicialmente, para lo cual propuso la

construcción de locales comerciales "bajo nivel y concesionados por treinta o más años" para

financiar la diferencia.

Sin embargo, la novela de los vendedores ambulantes promete no tener un final aún. Si bien ya

se está reacondicionando el local donde funcionara un supermercado, en Gral. Paz y Mitre, para

construir una feria persa, de casi 90 trabajadores iniciales que se trasladarían a ese lugar ya hay

cerca de 400 que se han instalado en la zona, provenientes de otros departamentos, que pugnan por

no quedar afuera de la iniciativa.

Este escenario quizás sea el más complejo y el gran desafío para el Ejecutivo municipal. Es

que a los conflictos entre los mismos vendedores y la irrupción permanente de otros nuevos, se suma

la negativa de los vecinos a permitir que futuros comerciantes arriben a su cuadra.