El hombre de 69 años bajó del vehículo para abrir la tranquera y el ofidio le incrustó los colmillos en el pie. Se recupera en el hospital.

Evoluciona favorablemente el hombre que fue mordido por una yarará cuando dejaba el campo

Por UNO

La presencia durante el fin de semana de Rafael Reyes en un campo en la zona de Canalejas en General Alvear no fue la primera ni será la última. Sin embargo, la experiencia de encontrarse con una serpiente hará que ese domingo no lo olvide más.

El carmensino de 69 años se recupera en la sala de terapia intensiva del hospital Enfermeros Argentinos después de haber sido atacado por una yarará.

El incidente ocurrió a la salida de la estancia (Ruta Nacional 188, kilómetro 701). Rafael y su hijo emprendían el regreso a casa, al descender de la camioneta para abrir la última tranquera, el hombre sintió un dolor tan inmenso como extraño, los colmillos del ofidio se le incrustaron en el talón derecho. Además, tenía una herida similar en el empeine.

Pese a la desesperación, en vez de manejar a toda velocidad hacia la ciudad, tomaron la dirección contraria y buscaron ayuda en el centro de salud de Canalejas. Después, desde el paraje ubicado a 111 kilómetros de Alvear, lo trasladaron en ambulancia hasta el hospital.

El paciente ingresó a la guardia a las 20.15, le aplicaron el suero antiofídico junto con antibióticos y corticoides, y lo derivaron a la sala de cuidados intensivos principalmente "por precaución, no porque esté grave", remarcó el doctor Omar Nodari.

"(Reyes) evolucionó muy bien porque no presentó todos los síntomas característicos que produce el veneno de la serpiente. Tal vez no era una yarará o no alcanzó a inocularle todo el veneno. Mañana (por hoy) podría pasar a terapia intermedia o sala común", agregó el médico.

La yarará es una serpiente que pertene a la variedad Bothrops. En los campos del sur mendocino es parte de la fauna de monte la yarará chica y la conocida como ñata.

"Es común en la zona y aunque no son agresivas, al verse amenazadas porque uno las toca o está a corta distancia, atacan", comentó Julián Baroneto, guardaparque de Recursos Naturales Renovables en Alvear.

Jorge Escudero, también de la oficina de RNR, aseguró: "Hay que tener cuidado porque en el campo uno se las puede encontrar en el lugar menos pensado, cerca de la tranquera o también sobre los palos o en las ramas de un algarrobo".

Después de la advertencia, Escudero llevó tranquilidad a la comunidad porque recordó: "A estos reptiles se los encuentra en el campo y salvo excepciones (incendios de monte nativo), no se acercan a la zona urbana".

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