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Desde hace un año y medio que se percibe esta tendencia de elección de los padres, según datos oficiales del Registro Civil de la Provincia. Opinan que es “una reivindicación del género femenino”.

Está de moda el doble apellido

Por Mariana Gil

En Mendoza, ocho de cada diez bebés son anotados con doble apellido: el del padre y el de la madre. Esta estadística oficial refleja una tendencia que crece desde hace un año y medio, según datos oficiales del Registro Civil de la Provincia.

Para la titular de esa repartición, Olga Videla, este fenómeno responde a una cuestión “de estatus”. También comentó que “los padres dicen ante los oficiales públicos que eligen esta opción al momento de inscribir a los bebés debido a que consideran que, en un futuro cercano, este sistema será obligatorio”.

Para hacer el trámite de inscripción, que no tiene costo, se requiere presentar los certificados de nacimiento y los DNI del papá y de la mamá del niño. Y es obligatorio que ambos padres estén durante el procedimiento público.

Existen varias versiones de esta tendencia que muestra que cada día se inscriben más bebés con doble apellido, el del papá y el de la mamá, que respondería a varias causas. Una de ellas tiene que ver con establecer lazos más estrechos de la familia con la madre. Otra es que, como cada vez las parejas se casan menos, que su hijo lleve los dos apellidos constituye de alguna manera un vínculo legal.

Para la socióloga Graciela Cousinet, el doble apellido se colocaba antes “como una cuestión de prestigio social, en una época donde la gente de la aristocracia, de la elite, utilizaba esta forma de identificar a las personas para marcar a las dos familias a las que pertenecía el niño. Esto les aportaba prestigio a las familias que habían intervenido en la filiación de la personas”.

Ahora, “el significado es distinto, y colocar el doble apellido demuestra que la madre recupera su papel en la gestación de ese hijo. Es una reivindicación del género femenino en el mundo actual. Las mujeres quieren darles su apellido a los hijos”, sintetizó Cousinet.

Además agregó que cuando se apruebe la reforma del Código Civil “se modificarán el concepto de filiación y el sistema que se asienta sobre la necesidad de establecer la filiación por la línea paterna”.

El hecho de que aparezca el apellido de la madre en la identificación de su hijo es revolucionario culturalmente. En el caso de nuestro país, significa una reivindicación de género ya que, antes, usar doble apellido era sólo una cuestión de costumbre de la elite.

“Esto es muy positivo, porque rompe la estructura de filiación patriarcal, que era siempre por vía paterna para garantizar la herencia o sucesión de los bienes”, recalcó.

La “adición” posterior

Otro fenómeno que se da frecuentemente es el de las adiciones del apellido de la madre cuando el menor ya fue inscripto previamente en la oficina pública.

Este proceso demora 45 días y demanda que la mamá concurra a alguno de los registros civiles o centros de Documentación Rápida (CDR) de la provincia y adquiera el Código 231, que tiene un valor de $50, para acompañar el trámite.

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