Por Javier [email protected]
Lo dice María Cerutti, nieta de Victorio, dueño de la Casa Grande de Chacras, secuestrado y desaparecido en el ’77. Trabaja en un libro sobre la historia familiar y del inmueble ahora expropiado para ser un Espacio de la Memoria.
“Era la casa familiar de verano, de los juegos y de la infancia”
La socióloga y escritora María Josefina Cerutti, una de los catorce nietos de don Victorio Cerutti, desaparecido durante la dictadura y dueño en 1977 de La Casa Grande, cuenta cómo era la vida familiar en esa emblemática vivienda, recientemente expropiada por ley y que en adelante albergará un Espacio de la Memoria. Además, adelanta sobre la publicación de su libro, una crónica de 130 años de historia familiar que tiene por eje la vida reunida en torno a esa propiedad.
–¿Cómo recibiste la noticia de la expropiación de la Casa Grande?–A mí me parece que por esa casa pasó la historia argentina. La de la inmigración italiana, la de los que trabajaron la tierra, los que fundaron pueblos y ciudades. Pasó la historia de la vitivinicultura y luego la de la dictadura. Creo que nuestra familia, como muchas otras de la Argentina, han sido íconos de parte de la historia y me parece que transformar esa vivienda en un archivo de la memoria es un homenaje para la gente que siempre ha querido un país mejor. Es una buena oportunidad para desarrollar un centro de promoción y construcción del futuro, no solamente un museo.
–¿Qué recuerdos conservás de la vivienda de Chacras de Coria?–Esa propiedad fue heredada a mis abuelos. Era la casa familiar de verano, de los juegos y de la infancia. Crecí en ella junto con mis primos, hijos de los cuatro hijos de Victorio Cerutti y mi abuela Josefina Giacchino: Horacio, Jorge, María Beatriz y Juan Carlos. Yo soy hija de Jorge Cerutti, que era escribano. La mayor y la quinta nieta en orden de aparición. Recuerdo que nos bañábamos en la pileta, comíamos cosas ricas y que teníamos libre circulación por absolutamente toda la finca de alrededor, que era para nosotros como un gran parque de diversiones.
–¿Qué pasó con la casa luego de que secuestraron a Victorio?–Cuando secuestran a mi abuelo tenía 16 años. A los 15 ya me había ido de la provincia. Mi papá se había casado con una cordobesa que vivió siempre en Buenos Aires y nos fuimos para allá. Mi abuela se quedó en la casa porque era un bien ganancial de la pareja. La casa la había comprado mi bisabuelo y la fue heredando la familia. Me contaba mi abuela antes de morir que la gente del militar Massera la acosaba y le decía que se fuera porque la iban a matar. Entonces mi abuela la vendió. La mal vendió, ya que lo hizo bajo presión. Una vez realizada la operación inmobiliaria se exilió en México. Después fue pasando de mano en mano hasta caer en la de los dueños del entonces supermercado Metro hasta que ocurrió lo que todos ya conocemos: el intento de demolerla, la lucha de los vecinos, la declaración del sitio como Patrimonio Histórico y recientemente la expropiación.
–¿Qué opinás acerca de las políticas de derechos humanos?–Argentina es uno de los pocos países en el mundo que ha logrado tantos avances en política de derechos humanos. Los asesinos tienen que estar presos. Considero que cuando hay justicia puede existir la sanación. Pasaron cosas muy graves y terribles en nuestro país, y ojalá podamos construir hacia delante teniendo presente el pasado.
–¿Estás escribiendo un libro sobre la Casa Grande?-Hace un mes visité la casa porque estoy escribiendo un libro. Fui a recorrerla una vez más, para sacar unas fotos de una pintura que tiene. Desde que me fui debo haber entrado 10 veces y esta vez fue la peor, me dio mucha tristeza. El libro ya está en camino y la publicación será para el próximo año. Cuenta las peripecias de 130 años de historia familiar y tiene por foco la vida reunida en torno a esa propiedad que hoy es parte de toda la comunidad.
PerfilMaría Josefina Cerutti
Socióloga y periodistaIntelectual. La nieta de Victorio se licenció en Sociología en la Universidad del Salvador (Buenos Aires) en 1986. Su tesis: La inmigración italiana en la industria vitivinícola. Es un estudio acerca de la movilidad social y la integración de los inmigrantes en la Argentina finisecular (1885-1920). Por este trabajo recibió un premio de la fundación Agneli de FIAT.



