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Incluye secundarias, centros de capacitación y terciarios de Mendoza. El repunte, tras el ocaso en los ´90, es por el mayor equipamiento de las instituciones y la apuesta del Estado a la industria nacional.
En los últimos cinco años la cantidad de alumnos de escuelas técnicas se incrementó en un 13 por ciento
En los últimos cinco años la matrícula de la enseñanza técnica de Mendoza creció 13%. En 2007 había 26.403 alumnos en el sistema, hoy la cifra llega a 30.355 entre centros de capacitación para el trabajo, escuelas secundarias e institutos técnicos de nivel terciario.
El crecimiento no es casual: a la recuperación de la crisis económica que comenzó en 2003 hay que sumarle la sanción de la ley 26.085 del 2005, que reglamentó la enseñanza técnica en todo el país.
Esta ley creó el Instituto Nacional de Educación Técnica (INET) a través del cual este año se destinaron $1.000 millones para este tipo de educación en todo el país, de los que Mendoza recibirá $55 millones antes de que termine el 2012.
De esta forma, la enseñanza técnica ha recuperado el protagonismo que durante la década del ’90 les quitó la Ley Federal de Educación y se han convertido en las más buscadas del sistema, lo que obligó a abrir 25 nuevos cursos este año.
Para Francisco Molina, titular de la Dirección de Educación Técnica y Trabajo de la DGE, el incremento en la matrícula se debe a que hay edificios más equipados y a un esquema de reindustrialización general que promete al egresado un futuro muy distinto del de los ’90.
“Creo que se está logrando una infraestructura para desarrollar una verdadera enseñanza de calidad. También es importante el modelo nacional que surgió en 2003 y apunta a la sustitución de importaciones y a la creación de fuentes de trabajo basadas en el desarrollo de la industria nacional”, analizó Molina.
Los sectores que más demanda tienen de egresados del área técnica en Mendoza son petrolero, metalmecánica y agroindustria.
“En metalmecánica comenzamos con un programa de capacitación para que los docentes tengan mayor nivel. Con la fundación YPF se están capacitando formadores en matemática, gestión institucional y ciencias básicas (física, química y biología)”, dijo Molina.
En este aspecto resaltó que el plan de inversiones de la ahora estatal YPF estima la creación de 1.500 puestos laborales para los próximos tres años que demandarán oficios y técnicos. “Con esta empresa en manos privadas también se apuntaba a la creación de trabajo pero no con tanta magnitud”, sostuvo el titular de Educación Técnica.
Luego indicó que la enseñanza técnica busca retomar el camino de los ’60 y ’70 en los que los egresados tenían un panorama laboral provechoso y amplias chances de progreso.
Sin embargo, no todas son buenas para este sector educativo. Los alumnos presentan las mismas debilidades que en el resto de las secundarias: problemas de lectoescritura, dificultades en matemática y carencia de habilidades sociales y hábitos de responsabilidad.
“Al trabajo que se está desarrollando con el equipamiento de las escuelas hemos tenido que llevar adelante, cada vez con mayor dedicación, un plan para reforzar el respeto de las normas de convivencia. Tenemos que apuntar a la aptitud y la actitud al mismo tiempo. Es decir, que los alumnos se formen en los talleres, pero también que aprendan a respetar los horarios. En este aspecto es muy importante el refuerzo de los gabinetes psicopedagógicos que la DGE está haciendo desde el comienzo de la nueva gestión”, reconoció Molina en diálogo con Diario UNO.


