Las declaraciones del presidente de Bolivia sobre que alimentos transgénicos son causantes de la homosexualidad fueron refutadas en esa facultad de la UNCuyo: “No hay animales transgénicos”.

En Ciencias Agrarias echan por tierra hilarantes dichos de Evo

Por UNO

"Evo Morales habló de pollos alimentados con hormonas femeninas, y ahí no hay nada de transgénico;se trata de una práctica de producción para incentivar el crecimiento de los animales y nada más.

Además, no hay animales transgénicos; sólo hay cultivos".

Con esta declaración, Ricardo Masuelli, doctor en ciencias agrarias, magister en producción

vegetal y docente de la UNCuyo, echó por tierra las polémicas –y hasta si se quiere hilarantes–

declaraciones del presidente de Bolivia, quien en la apertura de la Primera Conferencia Mundial de

los Pueblos sobre el Cambio Climático, realizada el martes último, aseguró: "El pollo que comemos

está cargado de hormonas femeninas, por eso los hombres, cuando comen este pollo, tienen

desviaciones en su ser como hombres".

Para decirlo en criollo: un organismo transgénico es aquel al que se le ha introducido un gen

que no es propio a su genética natural, proveniente de otro organismo. "Es un salto biológico que

hace el hombre", apuntó Masuelli.

En Argentina, el caso más famoso es el de la soja, cultivo al que se le ha introducido un gen

de una bacteria que destruye la acción del glifosato, un potente herbicida cuya marca más conocida

es Roundup. Según explicó el experto, "la planta que tiene ese gen se vuelve resistente al

herbicida y toda la maleza que está a su alrededor muere. Se abarata la producción, ya que no se

necesita tanta mano de obra para desmalezar".

Para los que critican el desarrollo de la ingeniería genética sólo si es para aumentar la

producción, hay otro ejemplo que sirve de buen argumento para defenderla. El biotecnólogo suizo

Ingo Potrikus desarrolló el llamado "arroz dorado", un producto genéticamente modificado cuyos

granos contienen betacaroteno, una sustancia que el organismo humano convierte en vitamina A. "Los

países asiáticos tienen su alimentación en base al arroz y muchos chicos tienen problemas en la

vista (la ONU está advirtiendo que dos millones de niños están en riesgo de quedar ciegos por falta

de esta vitamina). Entonces, consumir este tipo de arroz tendría ciertas ventajas", estimó

Masuelli.

Transgénicos en la región

Según un informe presentado en febrero último por el Servicio Internacional para la

Adquisición de Aplicaciones Agrobiotecnológicas (ISAAA), en el 2009, los países de América Latina

sembraron 46,8 millones de hectáreas con cultivos transgénicos. Brasil implantó 21,4 millones,

apenas 100.000 hectáreas más que Argentina, y quedó como el segundo país a nivel global después de

Estados Unidos (64 millones de hectáreas). El fenómeno obedece, fundamentalmente, al boom del

cultivo de soja producido en los últimos años.

¿Pero qué pasa en Mendoza? "Aquí no producimos transgénicos. En Argentina se trabaja mucho

con la soja y el maíz, pero en Mendoza no tenemos de estas plantaciones. Hay algunas cosas hechas

con vid o papas, pero de manera experimental, sin sacarlas al mercado", aclaró Masuelli.

De hecho, en la Facultad de Ciencias Agrarias experimentan desde hace diez años con un

portainjerto de vid. "La planta de la vid tiene dos partes. Estamos trabajando con una especie

americana que tiene mejor adaptabilidad a suelos con altos niveles de salinidad para la parte

radicular y una especie europea para el nivel aéreo. No trabajamos con transgénicos a nivel aéreo

porque se pueden producir cambios en las características organolépticas a nivel del vino", explicó

José Rodríguez, decano de esa casa de estudios.

Sin embargo, la producción es a nivel de macetas y con testeos en laboratorio, entre otros

motivos, por los largos y burocráticos permisos que deben obtenerse para poder lanzar un nuevo

producto al mercado.