La cercanía de lo cotidiano, la identificación, el humor, la propuesta descontracturada, el bajo costo de producción. Las razones no tienen respaldo científico, pero sí es una realidad que el stand up es un tipo de espectáculo que en los últimos años ha copado los escenarios de los bares mendocinos y va en franca expansión.
¿Por qué el auge de este género? Las teorías son variadas, pero aquellos que tienen experiencia en los escenarios barajan sus propias hipótesis. El género tuvo sus comienzos en Estados Unidos y pronto se expandió a Europa –principalmente España–, donde se ha mantenido como género estrella por décadas. Conocidas series televisivas lo esgrimieron como tópico central o secundario de su narrativa.
Adrián Sorrentino, uno de los referentes del café concert local, analizó de qué se trata esta tendencia que crece en la provincia. “Es una manifestación cultural. El auge creo que se debe a las temáticas que aborda, al lenguaje que se utiliza, a la frontalidad con el público y a que se habla de una problemática en primera persona. Es muy raro que un stand up hable de otra persona, casi siempre el enemigo en el humor que propone es uno mismo o cosas que atentan contra uno mismo, lo cotidiano. También esta estética tan urbana que es salir al escenario como llegaste vestido, que es lo que por ahí descomprime mucho el distanciamiento entre el escenario y el público”.
Alameda, calle Arístides, calle San Martín, no existe un epicentro para esta propuesta que se viraliza cada fin de semana de boca en boca y de mesa en mesa.
El actor Ismael Ana, quien ha dictado talleres de stand up y es uno de los referentes de este género en la provincia, opinó: “Son monólogos, pero es como más importante usar el nombre de stand up. Tiene además características propias que lo diferencian. Creo que tienen éxito porque cualquier persona lo puede hacer y es atractivo. Es muy fácil que pienses: ‘Esto también lo puedo hacer’, porque en cualquier asado en algún momento fuiste el centro e hiciste reír a todos”.
Pero la moda de un género también tiene sus costados negativos. Villy Villegas, actor dedicado especialmente al teatro de humor, improvisación y monólogos, hace una advertencia: “Tengo más de 15 años de trayectoria y veo que hay un auge del stand up con todo lo que significa, lo bueno y lo malo. Lo bueno es que es un género que por ahí antes no se hacía en Mendoza y ahora se hace. Es positivo que se ofrezca al público una alternativa distinta. Lo malo es que se pone de moda algo y lo hace cualquier persona que no es actor o actriz. Por ahí se minimiza el género. Se necesita que lo hagan profesionales para que la tendencia no vaya en detrimento de nuestra profesión, si no el público se puede asustar y decir ‘no vuelvo a ver teatro’”.
¿El consejo? No olvidar nunca lo sano que es reírse de uno mismo.



