Mendoza Domingo, 18 de noviembre de 2018

El sobreviviente: la historia del andinista encontrado en Cacheuta

No siempre estas historias terminan bien, pero en este caso sí. El hombre estuvo 48 horas incomunicado con el mundo.

Terminó bien. Será de las mejores anécdotas a contar en un asado, como el que le prometió al grupo de rescatistas que lo buscó durante dos días... y lo encontró. Terminó bien, pero podría haber sido la peor aventura. Walter Moreno, empleado de la empresa Arcor y andinista por gusto, ya está casi repuesto totalmente. La mitad de la semana lo buscaron y la otra mitad lo metieron en la cama de una clínica, especialmente, para recuperarlo de la deshidratación, algunos primeros signos de hipotermia y de golpes y raspones.

Esta semana que viene podrá regresar a su vida y contar.

Claro, lo más pintoresco de estas 48 horas en la vida de Walter son dos perros. Una perra y un perro, para más detalle. La choca es Nena, una perra de buen porte que tiene costumbres silvestres, por más que la haya adoptado hace un tiempo una familia que vive en Colonia Suiza, bien cerca del piedemonte y de la base del Ponderado, el cerro que trepó el perdido. El otro perro seguramente será de un puestero de la zona, ya que se lo veía bien comido y conocedor del lugar.

Walter Moreno ha dicho varias veces que no quiere hablar y que, en todo caso, lo hará después de comerse un asado con los rescatistas. Pero esa negación no fue muy consistente. A Federico Fayad, periodista, andinista y amante de los perros, Moreno no le pudo decir que no. Es que Fayad y sus chocos hubieran salido a buscarlo ellos mismos, si el perdido insistía un poco más en conservar su estado. Pero no. El periodista ya lo encontró encontrado... e internado.

"Iba adelante porque había mucha neblina, no se veía muy bien. En un momento no vi más a los chicos y bueno...son cosas que pasan", le dijo aquél a este.

Son cosas que pasan, sí. Y esta cosa pasó bastante bien, después de todo. Apenas queda el susto, que servirá de experiencia.

Walter Moreno, homónimo del jefe de Fotografía de este diario (que no se ha perdido aún), "estuvo extraviado en la zona de La Quebrada del Estudiante, cercano a la localidad de Cacheuta y de la Quebrada de los Berros, popular entre quienes se inician en esta actividad", explica Fayad, en su rol de baqueano y periodista.

La periodista Soledad Segade, también ducha en los senderos de montaña y cuando todavía Moreno estaba extraviado, punteaba el caso para el Diario UNO.

Decía: "El domingo a la mañana, Walter Moreno fue con cinco amigos a escalar el cerro Ponderado, cerca de La Quebrada del Estudiante. En un momento decidió separarse del grupo y llegar a la cumbre solo.

Cuando comenzó el descenso, se cruzó con sus amigos, quienes aún no llegaban a la cima. Habían quedado en reencontrarse en el lugar donde dejaron los vehículos estacionados.

Horas más tarde, cuando los amigos de Walter llegaron al lugar, no lo encontraron y su celular estaba apagado.

Al no lograr contactarse con él, pensaron que algo pudo pasarle, por lo que llamaron al 911 para alertar sobre la situación".

Moreno aprendió, a la fuerza, algunas reglas del montañismo: la ansiedad es mala consejera. Si saliste en grupo, seguí en grupo por más que vos puedas ir a un mejor ritmo que el resto, porque el grupo debe avanzar siempre al ritmo del más lento. En el andinismo nadie gana. La competencia es para otras disciplinas deportivas. Las marcas de senderos de montaña se ven bastante bien cuando se sube, pero son muchos menos visibles cuando se desciende. Entonces bajar apurado es mala idea.

Lo bueno es que fue una experiencia y se puede aprender de ella. En cambio los muertos suelen no aprovecharla.

El mismo encontrado le dijo a Federico Fayad: "Lo positivo de esto es que se puede contarlo y que me puedan escuchar".

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