Por Soledad Segadessegade@diariouno.net.ar
El jefe de la barra del Tomba, sus hermanos y un sobrino están aislados del resto de los presos. Otra hermana del Rengo contó que sufren los efectos colaterales de la portación de apellido.
El Rengo Aguilera y tres de sus parientes fueron alojados en la misma celda de Boulogne Sur Mer
El Rengo ingresó a la cárcel en mayo de 2011 luego de haber sido capturado en el barrio de Once, en Buenos Aires, cuando era intensamente buscado por un doble intento de homicidio de un hombre y su sobrino en el barrio Parque Universitario, de Luján, en medio de una balacera en noviembre de 2010.
Al llegar a la cárcel de Boulogne Sur Mer fue alojado en el sector de admisión, sólo y aislado del resto de los presos por temor a posibles venganzas de rivales y enemigos de bandas antagónicas del barrio La Gloria.
Cuatro meses después, en septiembre del año pasado, Walter Aguilera, de 25 años, cayó preso acusado de un intento de homicidio agravado por el uso de arma de fuego. En su ingreso fue alojado directamente con su hermano Daniel.
Al enterarse que sus dos hermanos estaban allí, Juan Carlos, de 35 años, pidió ser trasladado con ellos en el sector de aislamiento donde se instaló en noviembre pasado. Este Aguilera es el que más tiempo lleva preso. Tiene cumplidos 8 años y 5 meses de una condena de 17 años por homicidio doblemente agravado por el uso de arma de fuego y participación de un menor.
Según contó a este portal María del Carmen (38), hermana mayor de los Aguilera, durante esos ocho años preso Juan Carlos terminó la primaria, la secundaria y estudiaba Literatura en la facultad carcelaria, carrera que no pudo seguir desde que fue alojado junto a sus hermanos por temor a que atentaran contra su vida.
“Juan Carlos nunca tuvo problemas. También estuvo preso en Cacheuta, pero siempre le retumbó el apellido Aguilera”, sostuvo su hermana en alusión a los efectos colaterales de ser pariente del Rengo.
El último en llegar a ese pabellón fue Alejandro Herrera, de 20 años, hijo de María del Carmen. El joven fue capturado y alojado en San Felipe en octubre de 2011 luego de un robo agravado con el uso de arma de fuego por el que fue condenado a nueve años de cárcel, de los que ya cumplió un año y nueve meses.
María dijo que recibía constantes agresiones de los demás presos “sólo por llevar el apellido Aguilera”, por lo que solicitaron a la justicia que fuese alojado con sus tíos, lo cual fue concedido el año pasado.
“Están los cuatro juntos sin hacer nada porque si los sacan para participar de alguna actividad los pueden matar”, señaló María del Carmen y agregó: “Me parece bien la medida de seguridad, pero como madre veo que mi hijo de 20 años que no hace nada va a salir como entró. No tiene actividad ni hace deportes. A mi me gustaría que estudie o que le enseñen algún trabajo”.