Carina Luz Pérezperez.carina@diariouno.net.ar
Está muy bien equipado y fue abierto para aliviar la congestión del Notti, el Lagomaggiore y el Central. Sin embargo, recibe a muy pocos pacientes, tiene problemas de financiamiento y su gestión está subordinada a las peleas internas del justicialismo
El Ramón Carrillo, un hospital nuevo, muy bien equipado y sin utilidad

El hospital Ramón Carrillo, en Las Heras, tiene una superficie mayor a 7.000m2, costó entre las dos etapas de construcción alrededor de $80 millones y en el presupuesto 2014 le asignaron casi $48 millones.
De perfil polivalente, las 60 camas disponibles debían aliviar las atiborradas guardias del hospital pediátrico Humberto Notti, la fila de madres a punto de parir en el pasillo de la maternidad del Lagomaggiore y las cirugías de mediana complejidad de ambos nosocomios como también las del Hospital Central con similares características. Además, debía asistir a los pacientes ambulatorios del Norte provincial y Guaymallén.
Sin embargo, a 70 días de la apertura de sus servicios de internación, nada de esto sucedió y el Carrillo parece un hospital fantasma.
Equipado con 5 quirófanos con la aparatología necesaria, neonatología, guardia por 24 horas, una cocina y una lavandería dignas de un hotel cinco estrellas, servicios completos de hemoterapia, laboratorio, rayos X, ecografía, esterilización, consultoriosexternos, habitaciones amplias y bien ambientadas, tiene todos los soportes técnicos modernos,
como el grupo electrógeno y la calefacción.En definitiva, un hospital como hace mucho no se ve en la provincia, pero sin ocupación.
Por esto el despido de 18 técnicos hace 10 días es sólo un síntoma de un problema más serio y con mayores consecuencias: la falta de gestión ministerial o por lo menos el poco éxito de la estrategia sanitaria planificada.
Un funcionario de alto rango del Ministerio de Salud, que pidió discreción para evitar más controversias y así buscar vías de solución al problema, explicó que el plan pensado para darle vida al Carrillo implicaba generar la demanda de losservicios a través de dos acciones: la derivación de pacientes con patologías de mediana o baja complejidad de otros centros asistenciales y el traslado a ese hospital de profesionales de larga trayectoria y renombre que trabajaban desde hace años
en el Lagomaggiore y en el Notti, para lo cual se les pagó un incentivo importante. Con la garantía de que si no iba bien lo del Carrillo podían regresar a su lugar de origen.“Un hospital nuevo no puede tener médicos inexpertos, sino un médico con mucha experiencia que forme a los demás. En estos dos meses hemos visto que en lugar de movilizar los servicios se han conformado con lo poco que llegaba hasta el Carrillo. En una recorrida vimos que un día el Lagomaggiore había hechos 40 partos, de los cuales 15 eran totalmente normales, de baja complejidad, y no los derivaron al Carrillo. Por qué. Porque no hicieron lo que estaba planificado y los médicos del Carrillose sentaron a esperar que llegaran pacientes”.
En este punto el funcionario consultado reconoció que debieron y deberán desde el Ministerio de Salud insistir más para que el flujo de pacientes aumente, dejando de lado la voluntad de los profesionales.
Lejos del debate planteado por el gremio ATE y directivos del Carrillo sobre que hace falta personal y por eso no envían pacientes, el objetivo primario era realizar 150 partos por mes en principio para luego extenderlos a 300, pero en 60 días se hicieron sólo 45.
Para esta cantidad de nacimientos había que pensar en servicios como enfermería, parteros, obstetras, camilleros y laboratorio para los siete días de la semana y durante las 24 horas, por eso la planta de personal es de 350 personas.
Para cumplir con este esquema se hizo un convenio con los tres hospitales descentralizados de la provincia: Central, Notti y Lagomaggiore, de forma tal que el Carrillo recibiera apoyo de recursos humanos, limpieza, comida y medicación. A cambio,por supuesto, de recibir pacientes, con un cálculo estimativo de un gasto mensual de $3 millones.
Esto se explica porque según las cuentas ministeriales, los $48 millones no alcanzan para el funcionamiento pleno del hospital Carrillo, ya que estiman que debería tener alrededor de $120 millones anuales para ofrecer un ritmo de prestacionesmédicas similar al hospital Diego Paroissien, de Maipú.
Por supuesto que para el Ministerio de Salud dos meses no era un tiempo adecuado para evaluar las acciones a futuro. Lo que sí motivó la movida de despedir a 18 técnicos –nunca cobraron un sueldo, por los inconvenientes financieros de la provincia– fueron las incongruencias encontradas en la contratación del personal del Carrillo.
Administrativos y directivos con cargos de mayor dedicación, es decir con 55 horas de servicios y que no trabajan esa cantidad de horas, mayor número de administrativos que de médicos y técnicos sin trabajo.
La interna peronista entre los seguidores del gobernador Francisco Pérez y los del vicegobernador Carlos Ciurca no es ajena a la situación del hospital.
Una larga lista de militantes de la Corriente Peronista, entre los cuales se cuenta por sí mismo y sin ningún tapujo el director del Carrillo, Gustavo Lovato, fueron los elegidos para trabajar en este efector y por esto, luego de la decisión del quinto piso, las reuniones entre paquistas y ciurquistas no cesaron.
Como resultado de ellas, el viernes próximo habrá un encuentro entre ATE y el jefe de gabinete de salud porque reubicarán enotros hospitales a los 18 técnicos suspendidos.
Cinco meses sin cobrarLa foto de un hospital público es la de servicios repletos de personas. En el Notti este último invierno debieron internar a tres
chicos por cama por la enorme cantidad de patologías respiratorias.El Centro de Salud 17 de Las Heras no puede absorber la cantidad de personas que a diario reclaman un turno. Sin embargo, elCarrillo es un hospital donde todo el mundo tiene espacio y tiempo. Se puede caminar varios minutos sin encontrarse a nadie. Diario UNO recorrió este hospital nuevo el jueves pasado y encontró internadas a dos mamás con sus bebés, una veintena
de pacientes en consultorio externos, la guardia pediátrica bien movida (la de adultos mucho más tranquila que en cualquier otro efector público).Los profesionales y enfermeros que allí trabajan relataron que desde abril no cobran sus sueldos; que tienen problemas para derivar pacientes a los hospitales de alta complejidad porque no quieren recibirlos; que están expuestos a las agresionesde personas peligrosas y muchas veces es el personal del SEC, que tiene una sede en el mismo Carrillo, el que ofrece ayuda para que la situación no pase a mayores.
Desde su vivencia, el Carrillo requiere de mayor atención por parte del Ministerio de Salud para que funcione tal cual fue pensado.