Un milagro. Así se podría definir la historia de Paulo Montivero y Graciela Herrera, sin olvidar a su bebé. Hace tres meses cruzaban a Chile para disfrutar de sus vacaciones. Graciela tenía un embarazo de 24 semanas, pero el trabajo de parto se adelantó apenas habían pisado suelo chileno.
"Prepárense porque su bebé tiene muy pocas probabilidades de sobrevivir", fue la frase que les quedó grabada a los padres de Luz tras su nacimiento en febrero de este año, luego que la pequeña argentina naciera de urgencia en el Hospital San Camilo de San Felipe. Lo hizo con 700 gramos y un 15% de posibilidades de vida.Pese a que venían a pasar sus vacaciones a la costa, Paulo Montivero y Graciela Herrera sólo llegaron hasta San Felipe, en donde desde hace casi 3 meses llevan viviendo para poder visitar todos los días a su bebé que quedó hospitalizada en la UCI del Servicio de Neonatología, lugar en donde gracias a los esfuerzos del personal y de todo el equipo médico, Luz pudo sobrevivir y ser dada de alta, hace unos días,con dos kilos 400 gramos.
"Estamos muy satisfechos por el trabajo realizado ya que Luz se va de alta sin complicaciones, con buen peso y con todas sus vacunas al día, lo que claramente era muy difícil de lograr en un inicio con sus 700 gramos. Hoy no tiene requerimientos de oxigeno como la mayoría de los prematuros y se va con alimentación al pecho y con leche especial para prematuros, sin secuelas respiratorias, y además con todos los exámenes para descartar problemas, lo que representa un orgullo de todo el equipo por sacar adelante a este tipo de pacientes", señaló el Dr. Gastón del Solar, Jefe del Servicio de Neonatología, al diario El Aconcagua de Chule.
Por su parte el padre, Paulo Montivero, aseguró estar muy agradecido por toda la ayuda recibida. "Uno como padre se siente feliz de poder regresar a su país luego de recibir tanto. Nos vamos muy agradecidos de toda la gente del Hospital y también de toda la gente linda del Valle del Aconcagua. Les estaremos agradecidos toda la vida, tienen muy buen corazón por ayudarnos sin mirar la nacionalidad".
Asimismo la madre, Graciela Herrera, también solo tuvo palabras de agradecimiento por esta acogida, "Esto fue muy duro, ya que al nacer nuestra bebé estaba muy inmadura y no sabíamos qué hacer, pero gracias a Dios encontramos gente buena desde el taxista que nos ayudó hasta la nueva amiga que nos prestó una casa para vivir todo este tiempo. Ellos serán los padrinos de la bebe ya que sin si ayuda todo hubiera sido mucho más difícil, al igual que todo el apoyo brindado por el Hospital San Camilo y todo el personal de la Neonatología. Para todos, gracias infinitas.
