Por Daniel [email protected]
Las palabras habían sido pronunciadas por Bernardo Calderón, abogado del ex juez Otilio Romano y tenían como destinatarios a los miembros del Tribunal Oral Federal 1, poniéndolos en la encrucijada de: o aceptan que Romano se pueda autodefender, con la asistencia de Calderón, o este último se va y el juicio podría paralizarse hasta que el ex magistrado, acusado de un centenar de delitos de lesa humanidad, tenga un nuevo representante.
Según explicó Calderón a los jueces, cuando asumió la defensa de Romano, “se hizo bajo la condición de autodefensa, junto a mí. El Tribunal no lo aceptó y hemos vuelto a pedirlo. Si no se acepta no puedo seguir en su defensa”, sostuvo Calderón.
Las razones que dio el abogado es que Romano conoce más de las causas que él y un tema económico, ya que el juicio puede durar más de un año.
Frente a esto, desde la querella se aseguró que Romano no puede tomar su propia defensa y aseguraron que si se queda sin abogado privado, le corresponde uno del Estado.


