El fiscal general de la Justicia Federal Omar Palermo se enfrentará cara a cara con los avales o rechazos de la ciudadanía. Será este miércoles a las 10, en la vieja sede del ex Banco de Mendoza. Convoca el Senado.

El candidato del gobierno para la Suprema Corte se enfrenta a la audiencia pública

Por UNO

Por Alejandro [email protected]

Si hace 20 años una pitonisa le hubiera dicho a Omar Palermo “los romanos cambiarán tu vida”, probablemente el actual fiscal federal y candidato a la Suprema Corte de Justicia habría cavilado noches enteras para descifrar ese enigma.

Sin embargo, así lo ha querido el caprichoso destino, porque Palermo aspira a ocupar la única vacante del máximo tribunal provincial que dejó recientemente el supremo Fernando Romano. Pero hay más. Palermo llega a esta cruzada personal con un trofeo en sus manos: la cabeza de Otilio Roque Romano, el ex juez de la Cámara Federal de Apelaciones.

Junto con los organismos de Derechos Humanos, Palermo acusó, arrinconó y desnudó desde su cargo de fiscal federal general, al ex juez Romano (con prisión domiciliaria nocturna en Chile mientras se tramita su extradición) como un colaboracionista de la represión y los crímenes de lesa humanidad en los años de plomo.Este accionar de Palermo sobre Romano y haber conseguido en Mendoza llevar a juicio a militares y policías en tres procesos orales y públicos, en los que fueron condenados por desapariciones y torturas, son su mejor carta de presentación para la audiencia pública obligatoria para poder llegar a la Corte mendocina.

El desafío que exige la ley de enfrentar cara a cara a los ciudadanos será el miércoles a las 10. Allí, Palermo deberá someterse a avales y oposiciones antes del voto secreto del Senado que sellará su suerte.

La audiencia pública no es vinculante, por lo que cualquier oposición a su postulación que allí surja no obliga a los senadores a votar en contra del candidato.

Pero aun así, siempre este acto es una instancia temida. Cualquier cosa inesperada que suceda en la audiencia pública puede demoler las excelentes chances de cualquier candidato.Palermo llega a este momento propuesto por el gobernador Francisco Paco Pérez. El camino que debe seguir ahora, tras haber sido nominado por el mandatario, es cumplir con la audiencia pública y luego esperar que el Senado, que tiene la última palabra, lo elija o no como nuevo miembro de la Suprema Corte.

Su perfil es, sin dudas, la síntesis que la clase política mendocina reclamaba para renovar un cargo en la Corte. Los senadores hace tiempo que comentan que lo ideal para la Corte era un candidato joven (para el recambio generacional), con recorrido académico, conocedor de la función judicial, con conciencia política y defensor de los Derechos Humanos. Y Palermo reúne todas esas condiciones.

Tiene 45 años y un doctorado en Derecho. En los últimos 18 años fue fiscal, juez de instrucción y magistrado de juicios orales y públicos. Ahora es fiscal federal. Impulsó los juicios por crímenes de lesa humanidad en Mendoza, San Juan y San Luis, y mantiene siempre un contacto fluido con el peronismo y con la oposición.