En una entrevista con Luis Diego Roby, hermano mayor de Mariana Roby, asesinada por su marido, se conocieron detalles de los días previos al crimen. “A la Justicia le interesa el expediente no las personas”.

Durísimo: “Los jueces cobran con billetes manchados de sangre”

Por UNO

Por Javier [email protected]

“De esta situación, saco en limpio que los jueces cobran con billetes manchados de sangre porque son indiferentes y negligentes. Mueven expedientes y papeles sin detenerse a pensar que existen personas detrás. No entiendo cómo jueces de Familia que tienen una amplitud horaria, buenos sueldos y gente a cargo no se pongan a resolver los conflictos”, sentenció Luis Diego Roby, hermano mayor de Mariana Roby, asesinada por su marido Marcelo Manino, quien luego se suicidó.

“Y tampoco entiendo a los legisladores que se dedican a hacer política en lugar de modificar las normas y de ocuparse para que funcionen mejor las leyes de familia”, acotó Luis Diego, quien también es hermano del ministro Matías Roby.

Mucho se ha dicho del trágico episodio que conmocionó a la sociedad mendocina. Y entre todas esas voces vale la pena escuchar también el relato de su hermano mayor.

Luis Diego Roby tenía una relación muy estrecha con la víctima, que según su parecer, quizás hoy estaría con vida si la Justicia de Familia se ocupara más de las personas y menos de los expedientes. “Prefieren la comodidad del automatismo. Se dedican a mover papeles como si estuvieran en una cadena de producción, en lugar de priorizar la gravedad de los casos”, señaló.

Roby habló de esto con el periodista José Luis Verderico, de Diario UNO, en el espacio de información judicial La Balanza, que se emite en El otro mundo, por radio Nihuil.

Durante la conversación contó detalles de los días previos al fatal desenlace, explicó cómo sigue la vida de los tres hijos del matrimonio y reflexionó sobre la Justicia.

Una semana antes“Mi hermana durante mucho tiempo trató de resolver distintos problemas que existían en su matrimonio, sin éxito, y tuvo que irse de su casa, cuando su marido la obligó a hacerlo. Éramos muy unidos con Mariana. Entre el 12 y 14 de agosto completó la denuncia de violencia de género, una semana antes de que la matara”, contó.

“Mi hermana fue muy consistente y coherente en su conducta frente a la Justicia. El día que fue a presentar la denuncia le pidieron que volviera luego. Fueron muy amables, la trataron muy bien, pero empezaron perdiendo el tiempo desde el principio. Al otro día, mi hermana volvió y también, al día siguiente, para ofrecer los testigos que le pidieron”, continuó el relato.

“Expuso que su esposo tenía armas de fuego y que la había amenazado en reiteradas ocasiones con matarla. Pasó una semana completa hasta que finalmente la asesinó. Una semana completa en la que la Justicia de Familia no hizo nada”, reiteró el hermano sin perder la compostura, pero con impotencia ante lo sucedido.

Después explicó: “Algunos dirán que los tiempos de la Justicia son otros, pero la vida no tiene valor únicamente de lunes a viernes en los horarios de atención al público, la vida tiene valor las 24 horas del día”, indicó.

Luis Diego Roby informó que tanto ella como su entorno, esperaban que un abogado especialista les indicara qué hacer al respecto, porque antes probaron con todo sin lograr el efecto buscado.

La noticia y sus sobrinos“Había llegado temprano ese día a mi casa. Yo no sabía que ya había fallecido. Uno de mis hijos me lo comunicó. Nunca me había sentido en un callejón sin salida. Siempre fui capaz de inventar una salida a las situaciones difíciles. Jamás me había sentido sin salida frente a un hecho que no tenía vuelta atrás. Fue terrible”, dice y se quiebra.

Detalla que después se dedicó, primero a consolar a su hijo y cuando su mujer llegó a la casa, se trasladó a Palmares. “Ya había llegado la prensa. Por suerte, un amigo me paró para que no presenciara la escena y lo que hice fue quedarme en un pasillo. Gracias a Dios mis sobrinos se habían mudado con mi hermano Nicolás a la casa de mis padres”.

“Cuando Mariana se fue de su casa se mudó con nuestro hermano Nicolás y yo estaba feliz de verlos juntos. Ya habían empezado de a poco a acomodarse y cuando fui a visitarlos, me reconfortó que estuvieran haciéndose compañía junto con mis sobrinos”, dice. “Mi hermana fue muy valiente al irse de la casa, pero el marido trataba de convencerla para que volviera”.

“El agresor no se sintió disuadido”Compungido, Luis Diego Roby cree que todo hubiera sido distinto si la Justicia al menos hubiera hecho algo. “La disuasión que representa un fiscal en compañía de un policía para presentar un peritaje psicológico y una orden de restricción, habrían dado chance de eliminar la sensación de impunidad que condujo al marido a matar a Mariana”, dijo. “Incluso podrían haber ayudado a un individuo desequilibrado a no cometer un error tan atroz. Y hubiésemos tenido el consuelo de saber que se hizo lo que se podía, aunque no haya servido de nada. No se priorizó la gravedad del asunto”.

►Aquel día fatídico