Por Javier [email protected]
Frustración, dolor y desilusión fueron las palabras que más utilizaron familiares de víctimas del delito para expresar sus sentimientos a la Bicameral de Seguridad y funcionarios del Ministerio de Seguridad, en el Salón Rojo de la Legislatura de Mendoza, ayer por la tarde, durante una nueva reunión de trabajo que se extendió por horas.
Osvaldo Quiroga, el papá de Matías, el chico asesinado hace casi 2 años , fue uno de los más críticos a la hora de hablar sobre la delincuencia. Como en cada ocasión, leyó un texto a través del cual sintetizó lo que él considera son las grandes dificultades que mantienen “atado al Estado para actuar”.
“Hay estupidez, desidia y falta de vergüenza. La delincuencia es el trabajo fecundo y capaz de los dirigentes. Hoy el poder tiene a una delincuencia que le es funcional” fueron algunas de las frases con las que descargó su furia tanto contra los dirigentes políticos como con “reuniones que terminaron siendo una pérdida de tiempo”.
“Dejo en este acto asentado que no voy a seguir asistiendo más a estos encuentros. Cierro un camino que una vez emprendí y que me cansó porque lo único que he cosechado es desgano”, dijo Quiroga, y a continuación señaló que continuará su lucha por otros medios, porque aún no baja los brazos.
Stefano Tatti, padre de Micaela, otra víctima de la violencia, manifestó el deseo de que no se disuelva la continuidad de las reuniones periódicas que mantiene este grupo de familiares con el Gobierno, pero dejó en claro que es necesario para avanzar que se resuelva el divorcio que a su parecer tienen los que manejan el Estado con la sociedad.
“Es triste la dilación que estas reuniones fueron teniendo en el tiempo , la falta de constancia, la falta de interés y de voluntad que se manifestó en el presupuesto de asistencia a las víctimas, que es para reírse. Cada vez que nos vamos de estas reuniones salimos con la misma sensación de vacío”, dijo.
Los funcionarios por su parte explicaron que “a pesar de que falta mucho trabajo por delante, estos últimos dos años han servido para garantizar cambios importantes en el área, como el impulso de leyes y una sumatoria de pequeñas modificaciones que agilizan denuncias y la atención de las víctimas”.
Desde esa postura insistieron en que “no hay peor lucha que la que se abandona”, tratando de calmar los sinsabores de quienes ayer se acercaron heridos porque a sus “caídos se les suman todos los meses nuevos y más aberrantes crímenes”.

