Luciana Morá[email protected]
Hace 10 años que cuesta $3 almorzar en el Comedor Universitario de la Universidad Nacional de Cuyo (UNCuyo), lo mismo que pagan empleados y funcionarios nacionales en la Casa Rosada desde 2001. No es porque la inflación haya quedado fuera de la ciudad universitaria, sino que la casa de estudios subsidia con este precio el 80% del valor del menú, al menos 4% más que en 2009. En los últimos 3 años, la UNCuyo duplicó el monto mensual del presupuesto universitario que se destinaba por alumno becado para comedor: de 200 pasó a $400.
Cuánto debería costar La presidenta Cristina de Kirchner inauguró ayer el comedor para empleados y funcionarios de Presidencia de la Nación. El menú cuesta $3 e incluye entrada, plato principal, postre, pan y gaseosa. El valor, que se mantiene desde 2001, es excepcional, como lo es en Mendoza el del comedor de la UNCuyo. Unas 1.800 personas, entre alumnos, docentes y no docentes de la casa de estudios, almuerzan diariamente en el salón, ubicado en la Ciudad Universitaria, en el parque General San Martín. María Belén Álvarez, secretaria de Bienestar Universitario, explicó ayer a UNO que “el costo total de la bandeja es de entre 15 y $18, dependiendo del menú. Este valor está compuesto por el costo fijo y el variable. El fijo es la luz, el gas, el personal de cocina y mantenimiento y el de administración. El costo variable es la materia prima. La universidad, como es del Estado, no es un organismo que pueda trasladar el costo fijo al consumidor, sino que tenemos una fuerte decisión de una política de inclusión”. Es decir que la universidad subsidia entre el 80 y el 82% de los menús que cuestan $3. Para acceder a este precio (que en el caso de docentes y no docentes cuesta $4) sólo hay que presentar una vez al año el certificado de alumno regular. Actualmente cerca de 800 alumnos están becados al 100%. Además del presupuesto fijo, el comedor ofrece servicios de catering no subsidiados que constituyen otra entrada de dinero. Mantener el precio Diez años de absorber costos crecientes no es un período fácil para sostener. La secretaria de Bienestar asegura que esto se logró porque la administración es muy ordenada, se compra la comida justa y se trabaja detalladamente con los proveedores y con la nutricionista –Gabriela Olmos–, quien determina las cantidades necesarias para el total de los comensales. “Creo que el sostenimiento del precio hay que trabajarlo con los estudiantes. Estamos evaluando posibilidades, sobre todo que el alumno conozca cuánto le cuesta a la universidad esta bandeja. Tal vez podamos trabajar con el porcentaje del subsidio, que por ejemplo haya becas completas como ahora, pero también porcentajes variados de subsidio”, reflexionó. Más demanda Cerca de $4,5 millones anuales se destinan del presupuesto universitario al comedor para costear becas y subsidios. El año pasado llegaron a atender a 2.400 estudiantes por día, pero debieron achicar la cantidad de platos a 1.800 porque no tenían infraestructura para soportarlo. En 2009 atendían a menos de 1.000 alumnos. Así lo aseguró la directora del comedor, Viviana Cobarrubias. La mayor demanda es entendida por Álvarez como consecuencia de distintos factores: “Si bien no ha aumentado fuertemente la matrícula en la universidad, los alumnos han vuelto a cursar todos los días. Tanto el medio boleto como el comedor son pequeñas ayudas para posibilitar que, de una población de 30 mil estudiantes en la universidad, 1.800 almuercen todos los días”.



