De cincuenta de esos negocios que funcionan en la provincia sólo cuatro están correctamente habilitados. En Ciudad, dos de las zonas con más robos son el Bº Bombal y el entorno de la Universidad Tecnológica.

Desarmaderos, la meca de cubiertas y autos robados en Mendoza

Por UNO

La ola de robos de autos y cubiertas viene pegando fuerte en Mendoza. Cada vez son más los barrios visitados por bandas que se dedican a esto y también el número de elementos sustraídos que terminan en desarmaderos ilegales. Todo ello forma una fuerte cadena que aporta a la inseguridad.

El jefe de la División Sustracción de Automotores de la Policía de Mendoza, Marcelo Villanueva, aportó un panorama sobre el tema y aseguró estar en busca de una solución que baje los índices de inseguridad en esta modalidad tan frecuente por estos días.

“Nosotros tenemos censados en la provincia cerca de 50 desarmaderos, de los cuales sólo cuatro están correctamente habilitados. Si logramos cerrar esos que no están regla vamos a bajar este delito, porque es allí donde van los ladrones y venden las partes de los autos”, explicó Villanueva.

El camino para la Policía será dar con esos sitios de venta ilegal, previamente con medida judicial que ordene el allanamiento.

En este sentido, el viernes en Las Heras se logró recuperar 80 cubiertas con sus llantas correspondientes, en dos inspecciones que fueron ordenadas por la fiscal Claudia Ríos y concretadas por los efectivos.

Hoy las zonas conflictivas en este tema y las más elegidas por los delincuentes para el robo de autos o de algunas de sus partes son el barrio Bombal (allí el último lunes sustrajeron las ruedas de un automóvil, y eso desencadenó en una persecución policial que terminó con un ladrón muerto), las inmediaciones de la Universidad Tecnológica Nacional y los alrededores de algunos hipermercados.

Esos son algunos lugares nada más, y es en donde se han producido los hechos más recientes, aunque en general el Gran Mendoza está afectado por este tipo de robos casi sin control.

Pocos policías

Marcelo Villanueva detalla los motivos de estos sectores de riesgo: “Hay calles solitarias, gente que trabaja por ahí y deja los autos muchas horas. Esto les da la posibilidad y el tiempo para que los delincuentes hagan lo que quieran”.

Contrarrestar esto parece complicado. La poca cantidad de policías con los que se cuenta, más el marcado crecimiento del parque automotor son quizás algunas de las explicaciones que se manejan.

“La gente toma sus medidas. Le pone alarma a los autos, cadenas, tuercas antirrobo a las ruedas, más no puede hacer. Y nosotros hacemos el máximo esfuerzo para brindar la mayor seguridad posible”, agregó el jefe de la División Sustracción de Automotores de la Policía.