Por Javier [email protected]
En su segunda Fiesta Diocesana el arzobispo de Mendoza Carlos María Franzini no se despegó del mensaje que había repetido el año anterior, al que le añadió otros condimentos. El guía de la comunidad católica mendocina durante su homilía promulgó un discurso en el que resaltó la identidad cultural mendocina emparentándola con la religión católica. “Nuestra fe ha fraguado la identidad de esta tierra y por eso es necesario que renovemos este compromiso de fe y que dignifiquemos la vida mendocina, que tiene tanta necesidad de fe y de Dios”, dijo.
Más tarde resaltó que ante un mundo repleto de dudas e incertidumbres el Evangelio es un lugar de respuestas. “Nuestro tesoro como creyentes es Jesucristo y el Evangelio”, señaló y a continuación indicó que el desafío de este tiempo es la familia porque “de la familia depende el futuro de la Iglesia y del mundo”. Con esas palabras Franzini abrió formalmente el mes de la familia.
Para terminar invitó a la comunidad a vivir la fe con acciones concretas: “Que la unión nos saque a la calle y nos haga misioneros de verdad”, sentenció recordando partes del mensaje del papa Francisco.


