"Ser la custodia de la vicegobernadora es, para nosotras, un honor. Un reconocimiento", me dijo hace poco más de una semana la jefa de custodia de la vicegobernadora de Mendoza Laura Montero y se notaba que hablaba por las cuatro mujeres que desde diciembre cumplían esa tarea.
Al ser nombradas, ellas sabían que su tarea era seguir a la funcionaria "desde que sale y hasta que regresa a su casa" y que tal vez, en ese trayecto hasta podrían enfrentar un ataque.
No les faltaba coraje, ni capacitación.
En su legajo consta que Yasmín había hecho cursos de disparo desde el 2009 y que también se especializó en Científica e Inteligencia Criminal. Manejaba la bicicleta como pocos y lo demostró en su paso por la Unidad Ciclística de Acción Rápida.
Estaba cumpliendo con su deber y se había especializado para eso. Sólo el destino le jugó una mala pasada.


