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Prestadores turísticos se manifestaron ayer por el corte del Atuel y se desató la polémica, primero con los turistas que visitan Valle Grande y luego con Irrigación, que tomó la medida para acumular agua en los embalses de ese río como consecuencia de la crisis hídrica que azota la provincia.
El reclamo comenzó a la mañana en Valle Grande, donde unos 70 prestadores, especialmente de empresas de rafting, cortaron la ruta 173 a la altura del puente, para expresar que se sienten perjudicados por el corte del río, lo que, según sostienen, afecta a unos 300 trabajadores que dependen de las actividades turísticas y que se quedan sin trabajar. El piquete impidió el tránsito de vehículos hacia el dique, lo que generó una larga fila de autos. Allí se pudo observar el fastidio de los visitantes, que en sus días de vacaciones se encontraron con ese inconveniente. Un turista de Buenos Aires manifestó: “Ni acá me salvo de los piquetes”. Otros optaron por girar y volver sin poder alcanzar el lago. Tampoco pudieron culminar su recorrido los colectivos de línea. Al mediodía se pudo observar que un micro de la empresa Iselín tuvo que volver antes del puente y los turistas que viajaban en el vehículo debieron bajar y caminar el trayecto que resta hasta el embalse. En el piquete también se vivió un momento de tensión cuando un automovilista discutió con los manifestantes y estuvieron a punto de irse a las manos. A la tarde, los prestadores turísticos se trasladaron a la ciudad y protestaron frente a la Dirección Municipal de Turismo. Piden “la restitución del agua” y “formar parte de una mesa de diálogo, caso contrario continuaremos con las medidas de fuerza”. Respuesta de Irrigación Desde Irrigación, su titular, José Luis Álvarez, dijo que “lamento que los operadores turísticos no entiendan la realidad de la naturaleza” y que se vive una crisis hídrica. Recordó que por la Ley de Aguas la prioridad la tienen el uso humano y el riego agrícola. “Si el uso agrícola no demanda agua, por qué voy a erogarla desde el embalse cuando la necesito para la primavera próxima y, en definitiva, también la van a utilizar los prestadores para los servicios que ofrecen. No entiendo por qué no toleran que se debe guardar agua. Tal vez la medida no es satisfactoria para sus intereses, pero debemos velar por el interés general”, dijo el funcionario. Además, explicó que actualmente “los productores no necesitan agua”, ya que después del temporal los cultivos tienen un exceso de agua, como el tomate y la ciruela, mientras que la vid está en riesgo de sufrir botrytis por el exceso de humedad. Recordó que los embalses del Atuel estaban al 22% de su capacidad y con el corte del río se logró subir al 26%, pero consideró que lo óptimo sería por encima del 60%. Álvarez remarcó que “los hemos invitado infinidad de veces a que se sienten a una mesa, pero no les interesa discutir con nosotros”.


