Por Daniel Calivares
De los seis magistrados,dos fueron destituidos y tres renunciaron en medio de denuncias contra ellos. Actualmente la Cámara funciona con jueces subrogantes.
Con la salida del juez López Cuitiño, la Cámara Federal de Apelaciones se quedó sin magistrados titulares
Sin jueces en la Cámara Federal de Apelaciones. Así quedó la Justicia Federal mendocina luego de que la presidenta Cristina Fernández le aceptara la renuncia al juez Alfredo López Cuitiño.
Con la renuncia del magistrado, la Cámara, que tiene lugar para seis jueces, quedó conformada por magistrados subrogantes solamente, ya que los titulares, en su mayoría, se fueron de sus lugares en medio de escándalos de denuncias.
López Cuitiño, el último en dejar su cargo, presentó la renuncia luego de que fuera denunciado hace quince días por abuso sexual y laboral por un grupo de quince empleados de los tribunales federales.
Curiosamente, hace unos meses, el mismo López Cuitiño había encabezado un acto junto a miembros del Consejo de la Magistratura, donde el magistrado les pidió que hicieran todo lo posible para que se nombraran jueces en la Cámara Federal que él presidía.
Pero López Cuitiño fue solamente el último de una lista de seis jueces que se fueron, por renuncias o destituciones.
El primero en dejar su cargo fue Carlos Pereyra González, quien dejó su sillón luego de que en un juicio por delitos de lesa humanidad realizado en San Luis, un testigo asegurara que durante la última dictadura militar, el magistrado había presenciado una sesión de torturas.
Detrás de él, aparecieron las figuras de Otilio Romano y Luis Miret. Ambos jueces fueron denunciados ante la Justicia y el Consejo de la Magistratura por omitir denunciar delitos de lesa humanidad entre 1975 y 1983.
En el caso de Miret, este fue destituido y actualmente se encuentra procesado. Romano, en tanto, se fugó a Chile un día antes de ser suspendido por el Consejo de la Magistratura y actualmente se encuentra bajo proceso de extradición.
Otro magistrado que se fue en medio de un escándalo fue Julio Petra, quien también estaba denunciado ante el Consejo de la Magistratura.
El único que se pudo ir con su jubilación a cuestas, y sin denuncias de por medio fue Enrique Endeiza.
Ante la salida de este, de Miret, Romano, Pereyra González y Petra, se debió convocar a jueces subrogantes, provenientes de tribunales orales de Mendoza y de otras provincias, mientras tanto aún se aguarda que el Poder Ejecutivo Nacional envíe al Congreso los nombres de los postulantes a ocupar algunos de esos lugares.