La bulimia y la anorexia son trastornos alimentarios que afectan a millones de personas en todo el mundo.
Antes, el arquetipo de quien padecía estas patologías era la mujer adolescente y si bien todavía son las ellas quienes más las padecen, con el tiempo, esa y otras barreras se han roto y ahora es frecuente ver varones que sufren estos trastornos. Tampoco distingue edades, incluso se ven casos entre adultos mayores.
El tratamiento multidisciplinario (nutricional, psicológico, médico) es la metodología más frecuente y la que da mejores resultados, aunque en un determinado porcentaje no es viable y corre riesgo la vida del paciente.
Para estos casos extremos, la medicina tiene la opción quirúrgica.
Los doctores Fabián Piedimonte, presidente de la SANE (Sociedad Argentina de Neuromodulación) y de la fundación CENIT, de Buenos Aires, y el médico neurocirujano mendocino Fabián Cremaschi (magister en neurociencias, secretario de la SANE) confirman este procedimiento, que se realiza en varios lugares del mundo.
Cremaschi es el único que hace esta cirugía en Mendoza y para ello se capacitó en Estados Unidos, Alemania y Brasil desde 1995. Si bien en la provincia estamos técnicamente listos para operar en casos de trastornos alimentarios extremos, Cremaschi sólo ha hecho este tipo de intervenciones para el tratamiento de otras patologías, como el Parkinson.
–¿En qué consiste la alternativa quirúrgica en el tratamiento de la bulimia y la anorexia?F. Piedimonte: –Los trastornos alimentarios son muy frecuentes y con una alta tasa de complicaciones.
Lamentablemente, muchos pacientes son resistentes a los tratamientos actuales y algunos fallecen. En todos ellos, la calidad de vida se ve alterada.
En el caso de la obesidad mórbida, además de la ya clásica cirugía bariátrica periférica, la neurocirugía funcional aporta un procedimiento sobre los centros reguladores de la alimentación localizados en el cerebro, mediante técnicas de neuromodulación.
Es una forma de regular el apetito.
También es aplicable en los casos de anorexia y bulimia refractaria a los tratamientos habituales.
–Entonces no es una técnica aplicable a todos los pacientes que tienen estas patologías...F. Cremaschi: –La anorexia y la bulimia son enfermedades complejas y graves, con un porcentaje de pacientes que no responden al tratamiento transdisciplinario. En este grupo de pacientes cuya vida está en riesgo, la neuromodulación es una alternativa a considerar.
–¿Se emplea para el tratamiento de otras enfermedades?F.C.: –Estas técnicas también se utilizan en casos de Parkinson, epilepsia, dolor, espasticidad, depresión, trastorno obsesivo compulsivo y otras muchas patologías, pero siempre se reserva para aquellos pacientes refractarios a los tratamientos convencionales.
–Hasta ahora el tratamiento de la bulimia y la anorexia se centraba mayoritariamente en el aspecto psicológico, ¿qué cambia a partir de esta posibilidad quirúrgica?F. P.: –El tratamiento psicológico y psiquiátrico nunca debe dejarse de lado y debe extenderse a la familia del paciente afectado. La neuromodulación le ofrece al paciente la posibilidad de tratar la causa de la enfermedad, pero debe seguir con tratamiento de apoyo hasta que la patología se revierta definitivamente.
En ningún caso la neuromodulación remplaza el tratamiento del equipo interdisciplinario. De hecho, el neurocirujano funcional debe ser un integrante de ese equipo.
–¿Es cierto que esta técnica es resistida en algunos ámbitos científicos?F. P.: –Generalmente se teme a lo que se desconoce y estas técnicas, a pesar de ser utilizadas hace unos 60 años en distintas patologías, y hace más de 10 años en los trastornos de la alimentación, aún no son conocidas en nuestro medio. En 2008 se publicó en el Journal of Neurosurgery una revisión sobre distintos estudios publicados y todos con resultados positivos. Recientemente, en junio se publicaron iguales resultados en la revista World Neurosurgery. En nuestro medio la cirugía bariátrica se ha impuesto como la única alternativa que se le ofrece al paciente, pero sabemos que no es así. De hecho, en centros interdisciplinarios extranjeros a los pacientes se les ofrece las dos alternativas.


