Hasta hace poco, para ser atendido en una carnicería normalmente había que sacar número; además,era difícil conseguir algunos cortes. El panorama actual es muy distinto: en los mostradores sobra
carne y faltan clientes. La explicación de esta situación hay que buscarla en una brusca caída delconsumo del orden del 45% registrado en los últimos 90 días, según afirmaron desde la Asociación de
Abasteros y Matarifes. La razón de semejante baja no es otra que el acelerado incremento de preciosque este producto comenzó a experimentar en diciembre pasado. La realidad actual dicta que la gente le escapa a la carnicería. Una recorrida hecha por estemedio por varios de estos negocios permitió constatar que los mostradores lucen repletos de carne ylos clientes brillan por su ausencia. "El asado es lo que más ha dejado de consumir la gente, quesólo lleva los cortes más baratos, es decir, la carne con hueso que se usa para puchero", revelóDiego Comas, de la carnicería El Diego, en Bermejo, Guaymallén. "El aumento de los precios nos haperjudicado muchísimo y hoy estamos trabajando al 40% de nuestra capacidad", agregó. Lo cierto es que –según los referentes del sector– es de esperar que esta situación no cambiedemasiado en los próximos días. Sostienen que el valor del producto, que acumula un incremento del40% desde que comenzó el año, se mantendrá estable y que sólo cabe esperar, como mucho, unadisminución a cuentagotas. Justamente esto último comenzó a notarse durante esta semana: el lunes, el precio bajó 20centavos y el jueves lo hizo 10 en los mostradores de las carnicerías. "El precio se haestabilizado, aunque no sabemos por cuánto tiempo, ya que todo depende de la oferta y la demanda",aclaró José De Carolis, presidente de la Asociación de Abasteros y Matarifes de Mendoza. Según los carniceros consultados, la gente no ha manifestado acuse de recibo por ladisminución del precio "de a centavos" y la carne se sigue acumulando en los mostradores. "Hasubido tanto, que la baja ni se siente", analizó Esteban, que atiende el almacén La Vuelta, ubicadoen Pedro Molina y Avellaneda, en Guaymallén. Menos consumo, precios iguales Ahora bien, cabe preguntarse a esta altura por qué no baja el precio del producto, si lademanda cayó 45% en los últimos tres meses. Para Rubén Pontel, miembro de la asociación deabasteros, la explicación es que Mendoza es la provincia donde más se resintió el consumo, al puntode que la gente casi ha dejado de comprar carne, situación que no se da de manera tan marcada enotras provincias. "Por eso se siguen manteniendo los valores actuales", deslizó. Menor oferta de vacunos En Mendoza se consumían mensualmente 40 mil cabezas de ganado, de las cuales la mitad sefaenaba en la provincia y la otra ingresaba desde las provincias ganaderas. Pero esto ha cambiado:la cifra cayó a 30 mil en los últimos meses. "No hay oferta", resumió De Carolis. El empresario planteó que se ha producido el "bache que veníamos anticipando desde hacetiempo". Esto es, "mucha gente ha dejado el sector y se ha volcado a la agricultura, que es másrentable. Además, no existe una política ganadera, a lo que hay que sumarle la sequía del 2009 y lapresión para que no se exporte carne". Aquella situación ha impactado directamente en la industria frigorífica, sector queexperimentó una fuerte retracción entre enero del 2009 y el mismo mes de este año. Durante aquel período, la producción de carne vacuna cayó 16,1 por ciento, dato que sedesprende de un informe de la Cámara de la Industria y el Comercio de Carnes (CICCRA), en el cual asu vez se constata una caída de casi el 20porciento en el consumo anual por habitante: pasó de 73,1a 59 kilos.



