Por Juan Manuel [email protected]
“Capri es un clásico de Mendoza. Cuando los cines funcionaban por esta zona, ¿cómo no venir después de la película? Era casi como un ritual, la parada obligatoria”.
El recuerdo pertenece al padre Marcelo De Benedectis, quien se desempeña como vocero del Arzobispado de la provincia y ayer estuvo a cargo de bendecir el local por su aniversario número 50.
La idea de los propietarios fue festejar junto con sus clientes habituales, amigos, invitados y los propios empleados del lugar. Incluso hubo distinciones para los más antiguos y para aquellos que se jubilaron trabajando en la clásica pizzería mendocina.
“Esto es un agradecimiento al público, a los clientes, porque sin ellos no seríamos nadie. Son ellos los que te hacen perdurar”, destacó Luis Fernando Scaccia, quien administra el comercio desde 1977.
Agregó que “una mención especial también la merecen los empleados y su fidelidad, como también los proveedores, con los que trabajamos desde hace tanto tiempo”.
La historia de Capri se remonta a 1962, cuando Bartolomé Carrió tuvo la idea de abrir una pizzería con ambiente familiar. Esto lo compartió con Alfredo Del Olmo y Juan Gallart. Y así, un 22 de noviembre abrió sus puertas Pizzería y Fiambrería Capri en la esquina de San Juan y Lavalle de Capital.



