La reina que quiere impulsar el deporte entre los jóvenes representó al Rotary Club. Practica vóleibol en el equipo de su departamento y asegura que el ejercicio es primordial para el desarrollo.

Antonella Lazzarini (20), Tunuyán

Por UNO

Por Laura Zuliá[email protected]

Antonella Lazzarini, reina de la Vendimia de Tunuyán, es una joven que consigue lo que se propone. Esta chica de 20 años, futura odontóloga, representó al Rotary Club El Portillo y piensa llevar como bandera de su reinado los objetivos que tiene esta institución, como la colaboración y la predisposición de los jóvenes y profesionales en el desarrollo, en este caso, de su departamento.

Anto o Lazza, como le dicen, es la menor de cuatro hermanos. Este año comienza a cursar 4º año de Odontología en la Universidad Nacional de Cuyo y, por eso, durante los días de semana vive en la Ciudad de Mendoza. Aún así lleva a su Tunuyán natal tan adentro que vuelve no sólo todos los fines de semana, sino que también viaja los miércoles y viernes para entrenar con el equipo municipal de vóleibol, en el que juega desde que era niña.

“Así como una persona tiene que ir a la escuela, el deporte es fundamental sobre todo en las etapas en las que la persona está creciendo y se está desarrollando. Creo que los adolescentes que viven en la actividad física se alejan un poco más de todo lo que son las drogas, el alcohol, y que por ahí si pasan su tiempo libre en la calle están mucho más cerca de todo eso”, opinó la soberana.

La reina es la menor de cuatro hermanos. Su hermana Angelina (25) es discapacitada. “Soy muy llorona, muchas cosas me emocionan. Pero en este momento lo que más me llega al corazón es ver cómo ella vive la Vendimia tan de cerca como si la reina fuera ella, y para mí ver eso es muy movilizante”, comenta.

Antonella divide su tiempo entre el estudio y el deporte. Pero considera que uno de sus mayores logros ha sido lograr adaptarse al ritmo universitario. Durante el último año de secundaria se preparó con una profesora en física y química y, después, en el verano, estudió biología. “Me costó mucho hacer el cambio, quería volverme todos los días. Pero por suerte en la facultad me fue bien. Cuando termine de estudiar pienso volver a Tunuyán a ejercer, no me voy a quedar en Mendoza, porque toda mi familia está allá”, comenta la digna soberana de este departamento, que también tiene a la familia como un pilar en su vida.

Tres semanasPasar de pensar en la posibilidad de representar al Rotary a ser coronada reina del departamento fue cuestión de sólo 20 días. Por eso, para ella el tiempo se le “pasó volando”. “Nunca había vivido una fiesta tan desde adentro y la verdad es que es impresionante el esfuerzo de quienes trabajan en el espectáculo, todo pasó tan rápido que cuando quise acordar ya dijeron quiénes eran la reina y la virreina; no lo podía creer, todo había sido muy rápido para mí”, asegura Antonella.

Perfil María Antonella Lazzarini, reina de TunuyánEdad 20.

Nació el 28 de febrero de 1993.

Distrito Rotary Club El Portillo.

Familia Su mamá es Silvana (49) y su papá Carlos (57). Tiene tres hermanos y dos sobrinos: Federico (27) está casado y tiene dos hijos, una nena Francesca (un año y medio) y un nene Santino (7), su otro hermano Carlos (26)y Angelina (25).

Tiempo libreJugar al vóleibol.

EstudiosEste año cursará 4º año de Odontología en la UNCuyo.

Tiene un tatuajeSin permiso. Antonella dice que no es una chica atrevida, pero cuando era sólo una adolescente se tatuó una mariposa en la nuca sin el permiso de su padre. “Yo sabía que a él no le gustaban, el día que se enteró vino directo a verme el cuello”, recordó la joven.

EmprendedoraObjetivos cumplidos. La soberana se define a sí misma como una chica que siempre trata de alcanzar los objetivos que se propone. Ahora su meta en lo personal es terminar la facultad en el tiempo estipulado y ejercer su profesión en Tunuyán.

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Antonella eligió compartir esta foto porque para ella fueron unas vacaciones inolvidables en las que, después de muchos años, pudo compartir tiempo con todos sus hermanos. “Revivimos momentos de nuestra infancia que me llenan de felicidad al saber que, más allá del paso del tiempo y del camino que toma cada uno, seguimos unidos”, dijo.
Antonella eligió compartir esta foto porque para ella fueron unas vacaciones inolvidables en las que, después de muchos años, pudo compartir tiempo con todos sus hermanos. “Revivimos momentos de nuestra infancia que me llenan de felicidad al saber que, más allá del paso del tiempo y del camino que toma cada uno, seguimos unidos”, dijo.